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jueves, 30 de noviembre de 2023

lunes, 2 de octubre de 2023

Persona y sostenibilidad ecológica

Nuestra última publicación es un capítulo (el primero) de este libro, cuyo título es: "El papel de la ciencia en la transición ecológica. Algunas reflexiones desde el medio natural". Por lo tanto, es un cambio de registro la temática de nuestras publicaciones, fruto de la comunicación presentada al Congreso sobre Humanismo y Transición Ecológica, celebrado el año pasado en la UCAV.

La presente obra “Persona y sostenibilidad ecológica” quiere ofrecer una valiosa contribución al serio y urgente desafío del mundo actual de preservar el medio ambiente para bien de cada persona humana y de toda la humanidad. Como señalaba el papa Francisco en su encíclica Laudato Si’, hace falta “un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta” a fin de “proponer una ecología que, entre sus distintas dimensiones, incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea” (LS, nº14-15). Por ello, esta obra quiere adentrarse en este diálogo de un modo interdisciplinar, ilustrando la temática desde cinco grandes líneas: La persona y la sostenibilidad ecológica en relación con la Ciencia, con la Economía, con el Derecho, con la Educación y Psicología, y con la Filosofía y la Teología. 

Descarga gratuita

jueves, 1 de octubre de 2020

Webinar: Forests and water (vídeos)

Forests and water are intricately linked. But the relationships between them are complex and are changing with the changing climate. The first SINCERE Talks webinar, held on 25 September 2020, gave participants a fascinating insight into the topic. Renowned experts Meine van Noordwijk (ICRAF) and Sven Wunder (EFI) discussed firstly how forest management affects hydrological services and secondly how payment for environmental services schemes can support such management. Part of a series designed to support the SINCERE Innovation Actions in the development of their case studies, SINCERE Talks webinars are open to all forest practitioners and interested stakeholders.

Meine van Noordwijk began by tracing the evolution in our understanding of forests and water. For a long time, the general view was that forests are good for water and all problems can be fixed by planting trees. As the limitations of this understanding became apparent, the balance swung towards a view that having more trees leads to less water being available for other uses. Now, however, we have moved to a more nuanced understanding – how trees and forests affect water availability depends on the context. The priority then should be to have the right trees in the right place for the ecosystem services that we want.

There are several properties of forests that affect water availability including tree rooting depth, canopy density, leaf litter on the surface, soil sealing and soil structure. These factors also interact with climate and human activities in river catchments. The extent to which the flow in a river changes day to day is a simple way to assess how greatly the forests, and other land uses in the catchment, buffer the river from rainfall. Therefore, the specific impacts on water of how forests are managed need to be considered in the overall context of the catchment and how people interact with it.

The second part of the webinar focused on payments for environmental services (PES) schemes. There are many examples of schemes where water users pay for forests to be conserved, as well as some examples of payments for reforestation or for retiring or improving agricultural land. Users typically pay a surcharge on their water bill, which contributes to providing remuneration for these functions in upper parts of river catchments to protect drinking water. Such schemes are most common in the Americas, with the long-running scheme in Costa Rica, whereby landowners are paid to protect forests, being a well-known example.

The expert presentations were followed by discussion with participants, moderated by SINCERE project coordinator, Georg Winkel, including questions from partners leading the SINCERE Innovation Actions. The ideas and frameworks for thinking about the relationships between forests and water have given them inspiration for developing their own innovative mechanisms to support forest ecosystem services. This event was a Green Week partner event.

Part I: How forest management affects hydrological services, with an emphasis on water quality

 

 Part II: Can payments for environmental services (PES) support forest management?

martes, 14 de marzo de 2017

Minería a cielo abierto y conservación de la naturaleza

Como por arte de magia y en tiempo récord han aparecido en la provincia de Ávila diversos proyectos de prospección, investigación o explotación minera de los feldespatos contenidos en las rocas plutónicas hercínicas. Se trataría, una vez superada la fase inicial prospectiva, de establecer diferentes explotaciones mineras a cielo abierto en la Sierra de Ávila, en la Sierra de Yemas y en el valle del río Corneja. Precisamente en este último lugar, en los municipios de Tórtoles y Bonilla de la Sierra, nuestro grupo de investigación viene trabajando desde hace años, estudiando procesos erosivos, el ciclo hidrológico y los efectos de la restauración forestal iniciada en 1964 por el ingeniero de montes de la Confederación Hidrográfica del Duero D. David Azcarretazábal Mantecón que, junto con otros ingenieros, merece el homenaje y reconocimiento público por su dedicación y los resultados tangibles de su labor repobladora. Y es que, después de siglos de deforestaciones e insostenible gestión de los recursos forestales, se consiguió en las laderas del valle del Corneja un bosque que frena los procesos erosivos y la desertificación, mejorando el suelo, la biodiversidad y las cubiertas forestales; favoreciendo el turismo rural, el aprovechamiento micológico y, en general, el disfrute del paisaje y del entorno natural.

Pero, centrándonos en las explotaciones mineras a cielo abierto, para estas posibles zonas afectadas, y sin intención de exhaustividad, los principales problemas, inconvenientes e impactos podrían ser:
-Alteración y destrucción del paisaje, característico de esta zona, compuesto por un mosaico de valles y montañas de altitud media, donde alternan roquedos graníticos, bosques de encinas, robles y pinos, bosques de ribera, matorral de piorno y otras especies, pastizales, etc.
-Pérdida de bienes y servicios ecosistémicos, como aprovechamientos forestales, micológicos, recreativos, turísticos, calidad del agua, etc.
-Gran producción de residuos, fruto de la explotación minera que requerirían de un depósito donde almacenarlos.
-Cambios en el clima local y en los microclimas, difíciles de precisar y cuantificar.
-Contaminación del aire por gases y polvo.
-Pérdida total del suelo en la zona de explotación y grave deterioro de zonas aledañas por potenciación de procesos de erosión eólica e hídrica (fundamentalmente erosión laminar, en regueros, en cárcavas, en barrancos, deslizamientos y caída de detritos).
-Pérdida del carbono orgánico almacenado en los suelos y su transferencia a la atmósfera, con los perjuicios que esto supone respecto al cambio climático.
-Afectación a los procesos hidrológicos de infiltración, escorrentía, intercepción, evaporación y precipitación y, por lo tanto, modificación del ciclo hidrológico local en las cuencas afectadas, lo que podría influir en una mayor recurrencia e impacto de las inundaciones y avenidas extraordinarias.
-Degradación cualitativa y cuantitativa de los acuíferos (aguas subterráneas).
-Destrucción de la vegetación natural y de la vegetación conseguida mediante restauración forestal, después de varias décadas de enormes esfuerzos económicos y humanos.
-Pérdida de biodiversidad faunística, por degradación de hábitats, perdiéndose en las comarcas afectadas especies de interés de conservación, cinegéticas y piscícolas, entre otras.
-Imposibilidad o dificultad notable de desarrollar labores agrícolas y ganaderas.
-Graves problemas para la salud humana, debido a gases, polvo en suspensión, ruidos y vibraciones de maquinaria y explosiones, lo que repercutirá en una mayor frecuencia de enfermedades respiratorias y del sistema nervioso.
-Posibles daños a bienes culturales, arqueológicos, históricos y etnográficos.

En definitiva, el establecimiento de explotaciones mineras a cielo abierto en varias comarcas de la provincia de Ávila supone graves daños al medio natural, a la agricultura, a la ganadería, al turismo rural y de naturaleza, entre otros; implica un cambio en el modelo de desarrollo de la zona, actualmente basado en actividades económicas sostenibles medioambientalmente y compatibles con la conservación del paisaje, de la vegetación y de la fauna. Estas explotaciones apenas aportan beneficios a los habitantes de la zona, ni económicos ni de empleo, sino que, al contrario, perjudican el modo de vida y de sustento actual de muchas personas.

Por todo ello, desde este grupo de investigación mostramos nuestra absoluta oposición a este tipo de iniciativas, a la vez que pedimos a las administraciones públicas competentes el riguroso cumplimiento de la normativa existente y la defensa de nuestro patrimonio natural, histórico y cultural.


Mapa: Miguel Ángel Muñoz Barco

lunes, 14 de noviembre de 2016

¿Deforestación o todo lo contrario?

Recientemente se han publicado sendos reportajes en El Confidencial y en El País, donde se muestran dos situaciones contrapuestas. Mientras en los países europeos, Estados Unidos o China aumenta la superficie forestal, en otros como Brasil o Indonesia se está produciendo aún una dramática deforestación.


Artículo

En contra de la creencia general, España es ahora más verde de lo que era hace cien años, y lo mismo ocurre con el resto del continente europeo: según los datos, la superficie cubierta por bosques ha aumentado más de un tercio desde 1900 hasta 2010. Es la conclusión extraída por un análisis realizado por Richard Fuchs, investigador de la Universidad de Waningen, en Holanda.

Utilizando los datos del impacto que los acontecimientos del siglo XX y principios del XXI han tenido sobre los bosques, los campos de cultivo y los asentamientos urbanos, Fuchs y su equipo han dibujado el mapa de la Europa verde (que puedes consultar aquí al completo), y la conclusión general es que la superficie urbana se mantiene estable, las huertas disminuyen y los bosques se van extendiendo a lo largo y ancho del continente.



Las razones de esa reconquista, explica Fuchs, son varias. "La madera por entoces, hacia 1900 y mucho antes, se necesitaba para casi todo: para los muebles, para apuntalar minas, para los raíles de los trenes, para la construcción, en las trincheras de las guerras, como combustible, para los barcos... Esto provocó que a principios de siglo apenas quedasen bosques en Europa". Pero tras la Segunda Guerra Mundial, la producción de madera dejó de considerarse necesaria para el crecimiento económico.

Por ese motivo, los bosques aumentaron su superficie, y a la vez se redujeron los campos de cultivo: las innovaciones agrotecnológicas hicieron que con menos superficie se pudiese producir la misma cantidad de alimentos, y a la vez mucha gente se desplazó de las zonas rurales a las grandes ciudades. Así, se han producido durante este siglo tres procesos principales que cambiaron el paisaje: la urbanización (crecieron los asentamientos urbanos, algo que ocurrió básicamente en los alrededores de las grandes ciudades), la reforestación (los bosques recuperaron terreno de cultivo o de pradera) y las dinámicas entre cultivos y praderas (unos se convirtieron en otras y viceversa).
Los cambios entre cultivos y praderas ocurrieron a lo largo y ancho de Europa, y de forma muy pronunciada en los antiguos países comunistas, explica Fuchs. Tras la caída del Muro de Berlín y su entrada en el ecosistema capitalista, muchas de sus granjas dejaron de ser competitivas, de forma que los granjeros abandonaron sus tierras, que quedaron a merced de la naturaleza, convirtiéndose primero en praderas y zonas de arbustos, y después en bosques. 



Otro de los grandes factores que señalan Fuchs y su equipo para esta evolución es la Política Agraria Común que la UE puso en marcha en los años 90. Para evitar una agricultura ineficiente, se impulsó que solo las zonas más productivas debían utilizarse para la actividad agrícola. Esto causó que las zonas de cultivo más grandes continuasen creciendo, automatizando su manejo con maquinaria cada vez más avanzada, mientras que los terrenos menores se fueron abandonando poco a poco. 

Según el mapa, España es ahora más verde que hace cien años, aunque, como ocurre en el resto de Europa, más por la intensidad de ese verde que por su superficie. Según los datos recogidos por Fuchs y sus colegas, la cantidad de terreno dedicado ahora a asentamientos humanos es similar al que había a principios de este siglo, también se mantiene similar el dedicado a tierras de cultivo, que si bien aumentó a mediados de los 50 y 60, se redujo de nuevo desde los 70 hasta situarse en 2010 a la misma altura que en 1900.

En cambio, el porcentaje de terreno reconquistado por los bosques ha crecido considerablemente, pasando de aproximadamente un 10% a más del 20% en estos 110 años. "A menudo terrenos agrícolas marginales, en zonas menos accesibles y productivas, se fueron abandonando, porque con la maquinaria y las técnicas de regadío se mejoró la producción", subraya el investigador. "España, pero en general también el resto de Europa, podía generar más alimentos en menos terreno gracias a estas innovaciones".

Además, Europa comenzó a importar gran parte de sus alimentos, de forma que la alimentación de su población ya no suponía una presión sobre su propio suelo. Con el tiempo, esos cultivos que ya no eran necesarios se convirtieron en prados y después en bosques.
Pero esto, concluye, no es en sí mismo algo positivo. "Se trata de un mero cambio en el uso del suelo, que no dice nada sobre lo natural o sano que es ese nuevo uso. Aunque un campo de cultivo haya cambiado, puede haberlo hecho por un bosque plantado para la producción de madera y con poco valor en cuanto a diversidad o uso recreativo"

Entender cómo los humanos hemos cambiado el uso que le damos al suelo es importante porque es un síntoma de cómo han cambiado las vidas de los europeos en ese tiempo, y también porque es un factor directamente relacionado con el clima: las condiciones climáticas son uno de los factores que determinan si un lugar puede producir alimentos y agua, así como si es un buen lugar para establecer un asentamiento humano; a su vez, el cambio del uso del terreno por parte del ser humano es, tras el uso de combustibles fósiles, el segundo factor principal de emisión de gases de efecto invernadero, grandes responsables del cambio climático.

Cuando los bosques son sustituidos por campos de cultivo o pastos, grandes cantidades de CO2 son emitidas a la atmósfera, ya sea directamente (si el cambio se produce por un incendio) o en los años siguientes (si los árboles son talados y a la madera se le dan otros usos, y a medida que se descomponen sus raíces). Se calcula que aproximadamente un tercio del dióxido de carbono de origen antropocéntrico emitido a la atmósfera proviene de la deforestación. 

Pero hay otros modos por los que al cambiar el uso del suelo estamos afectando al clima. Uno de ellos está relacionado con el reflejo de la radiación solar. Cuando la luz del sol impacta sobre el suelo, parte de ella se refleja hacia la atmósfera y otra es absorbida. Esto no ocurre siempre en la misma proporción: la superficie terestre oscura (los bosques) absorben más radiación que la superficie clara (las huertas y prados). Es decir, que la temperatura sobre una superficie de cultivo es mayor que sobre una superficie boscosa.

Sin embargo, no toda la radiación que absorbe el suelo se convierte en calor, ya que parte de ella actúa sobre el agua que hay en él, evaporándola hacia la atmósfera, y sobre la que tienen las plantas, causando su transpiración. El resultado es una combinación, denominada evapotranspiración, que reduce la temperatura. 

Entender cuál es el impacto concreto de cada uno de estos fenómenos sobre el clima no es fácil porque sus efectos son muy distintos en el tiempo (la evapotranspiración se nota en horas, las emisiones de CO2 en décadas) y en el espacio (la primera es local, las segundas son globales), y porque el efecto es recíproco (si suben las temperaturas, aumenta la evapotranspiración, por ejemplo). Ahí es donde el trabajo de Fuchs y sus compañeros entra en juego: un mapa continental y de todo un siglo para entender qué hemos hecho con nuestro suelo. 

Otra situación bien diferente se describe en un extraordinario reportaje de Jacopo Ottaviani publicado por El País titulado Los Pulmones de la Tierra, en el que se ilustra con testimonios, vídeos y fotografías, la deforestación intensa que se produce todavía en algunos "puntos calientes" del planeta.


En determinadas regiones, como China o Europa, los bosques están en expansión, sobre todo gracias a los programas de reforestación y a un incremento de los cultivos arbóreos. En otras zonas del mundo, especialmente en los trópicos, las selvas se encuentran constantemente amenazadas por el ser humano. Las principales cuencas de pluvisilva de la Amazonia, Congo y el sudeste de Asia pierden millones de hectáreas cada año. En Indonesia, por ejemplo, han desaparecido unos 2,6 millones de hectáreas de bosque tropical solo en 2015 a causa de uno de los incendios más trágicos de los últimos tiempos. 

Los bosques, junto con los océanos, absorben enormes cantidades del dióxido de carbono que circula en la atmósfera. Proteger los pulmones de la Tierra es fundamental para preservar la biodiversidad del planeta y combatir el calentamiento global.



Una zona del Parque Nacional Gunung Leuser, en Indonesia, ha sido arrasada de forma ilegal según detectó el equipo de Conservation Drones. Las cortezas de árboles y plantas han sido tiradas al río en un intento de esconder la zona deforestada. Fuente: Conservation Drones

“Los bosques están desapareciendo en el mundo a un ritmo objeto de debate científico. Los datos proporcionados por Naciones Unidas revelan que la deforestación se ha reducido en las últimas décadas”, informa Peter Holmgren, director del Centro de Investigación Forestal Internacional. “Es una buena noticia, pero en determinadas zonas del mundo, como Indonesia, Brasil y África central, seguimos perdiéndolos a un ritmo preocupante”. 




miércoles, 29 de junio de 2016

Salvar el bosque más viejo de Europa

En Europa todavía existe un lugar donde no ha llegado la mano del ser humano. Donde se ha dejado actuar en paz a la naturaleza, y se respetan sus ritmos y sus procesos. Un lugar fuera del tiempo donde es posible cruzarse con un bisonte europeo salvaje, donde los lobos cazan en los claros y los linces boreales acechan bajo los troncos caídos de los viejos robles. Un lugar a dónde asomarse a lo que era Europa hace miles de años. Ese lugar es Bialowieza, entre Polonia y Bielorrusia, el mayor pedazo superviviente de los bosques caducifolios que antaño cubrían toda Europa central. Y ahora, el ultraconservador Gobierno polaco ha decidido que hay que talarlo.

El ministro de Medio Ambiente, Jan Szyszko, anunció hace varias semanas que los trabajos habían comenzado, y sus planes dan escalofríos: el límite de extracción de madera se multiplicará por tres, las motosierras entrarán en zonas que estaban excluidas de la intervención humana y se talarán árboles centenarios. No se tocará el Parque Nacional de Bialowieza -que ocupa el 17% del bosque-, pero sí el resto, que está protegido dentro de la red europea Natura 2000 y como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por sus excepcionales valores universales.

Decenas de científicos polacos y europeos -e instituciones como el Comité de Conservación de la Naturaleza de la Academia polaca de ciencias- llevan meses intentando hacer entrar en razón al Gobierno, y organizaciones conservacionistas como WWF han agotado todos los medios legales posibles para parar los planes. La excusa para poner en marcha la tala masiva es una plaga de escarabajo de la corteza que ataca a las píceas (una conífera), un proceso que ocurre cada 8 o 10 años y que forma parte del ciclo natural de regeneración del bosque.

Cortar los árboles enfermos y retirar los árboles caídos puede tener sentido en un bosque gestionado para la explotación de madera, pero es una atrocidad en un bosque como Bialowieza. Los árboles centenarios, los árboles enfermos, o los troncos caídos, que serán el principal objetivo de las motosierras, son precisamente lo que hacen de Bialowieza un lugar único: se calcula que el 50% de su increíble biodiversidad depende de la madera muerta.

Muchas de las especies de Bialowieza sólo sobreviven allí porque están asociadas con el complejo ecosistema de un bosque primario, con árboles centenarios y grandes cantidades de troncos en descomposición. Las píceas atacadas por la plaga seguirían siendo parte del bosque durante muchos años: dando cobijo y alimento a multitud de especies, y devolviendo sus nutrientes al suelo para que crezca la siguiente generación de árboles.


El plan del Gobierno polaco va contra el conocimiento científico y vulnera las Directivas europeas de la naturaleza, por su grave impacto sobre hábitats y especies protegidas por la UE. También pone en peligro los elevados ingresos por turismo de todas las personas que se acercan hasta ese lugar remoto de Polonia atraídos por la magia del bosque.

Esta semana, las ONG enviamos a la Comisión Europea una carta pidiéndoles que actuaran urgentemente para proteger Bialowieza, acelerando las medidas legales para detener a Polonia. ¿Si no podemos salvar de la tala masiva al bosque más viejo del continente, de qué sirven las leyes de protección de la naturaleza? El caso de Bialowieza es un claro ejemplo de que no hay que cambiar las Directivas de la naturaleza, tan sólo asegurarnos que se cumplen, como reclamamos en nuestra campaña #NatureAlert.

El biólogo Edward O. Wilson escribió que "destruir un bosque lluvioso por beneficio económico es como quemar un cuadro del Renacimiento para cocinar". Seguro que diría lo mismo de este tesoro de Europa y de toda la Humanidad, protegido desde el siglo XV de la mano del ser humano. Y mientras los políticos europeos callen, las motosierras seguirán invadiendo con su rugido el bosque más viejo de Europa.

Gema Rodríguez, del Programa de Especies de WWF.

Fuente: El Mundo 

jueves, 17 de marzo de 2016

Los bosques finlandeses

Un reportaje del programa En Portada de TVE, sobre Finlandia. Desde el principio y hasta el minuto 15 habla de los bosques y la industria forestal finlandesa. Muy interesante.


jueves, 12 de noviembre de 2015

Mapping wood production in European forests


The map shows predicted wood production (in cubic meters per ha of land per year) in Europe averaged over the period 2000-2010

Verkerk, P.J., Levers, C., Kuemmerle, T., Lindner, M., Valbuena, R., Verburg, P.H., Zudin, S., 2015. Mapping wood production in European forests. Forest Ecology and Management 357, 228-238.