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sábado, 26 de agosto de 2023

Los bancales de la provincia de Ávila. Un patrimonio rural y tradicional a conservar

Los bancales de la provincia de Ávila constituyen un patrimonio rural tradicional que es preciso proteger y conservar, por sus valores y funciones de tipo productivo, ambiental, cultural, paisajístico, turístico y etnográfico, entre otros. Con este libro, se pretende contribuir al conocimiento de estos bancales, en cuanto a su distribución, características, tipología y funcionamiento como agrosistema e hidrosistema.

Para ello, se ha determinado la distribución de los paisajes de bancales en la provincia; se han caracterizado los bancales (según el sistema y los elementos constructivos, topografía, vegetación, suelos, etc.); y se ha estudiado su funcionamiento, analizando aspectos como la infiltración, la escorrentía o los procesos erosivos. Así mismo, se han establecido puntos débiles, perturbaciones, riesgos y problemas para la conservación del patrimonio rural tradicional que constituyen los bancales, y se han determinado sus potencialidades, así como posibles iniciativas para su conservación y puesta en valor, en el marco de la agricultura y ganadería sostenibles, la etnografía y el turismo rural, teniendo en cuenta los problemas que afectan en la actualidad al medio rural de la provincia, como son la despoblación, el cambio global, los incendios forestales y la gestión y conservación de los recursos naturales.

El desarrollo del Índice de Valoración Integral de Bancales y Terrazas permite disponer de una herramienta interesante y adecuada para la evaluación de bancales, especialmente en la priorización de actuaciones de conservación, destacando aquellos con mayor interés de conservación, en base a los diferentes criterios establecidos (productivo, ambiental, constructivo, paisajístico, etnográfico, etc.).

Los resultados de este trabajo confirman la eficacia de los bancales en sus principales objetivos, como son la creación de terreno apto para el cultivo y la capacidad de retener la escorrentía y favorecer la infiltración, lo que reduce al mínimo la erosión hídrica.

Por todo ello, los responsables públicos y los propietarios particulares, encuentran en este trabajo criterios y pautas para una correcta gestión de los bancales, que conduzca en el corto y medio plazo a su protección y conservación.

El libro puede adquirirse en la Institución Gran Duque de Alba (P.º Dos de Mayo, 8, 05001 Ávila; Teléfono: 920 35 21 26).

Mongil-Manso, J.; Navarro-Hevia, J.; Sanz-Belloso, J.C.; 2023. Los bancales de la provincia de Ávila. Un patrimonio rural y tradicional a conservar. Diputación de Ávila. Institución Gran Duque de Alba. Ávila. ISBN: 978-84-18738-16-6.


jueves, 14 de mayo de 2020

Conservación del agua y del suelo en viñedos. La protección de unos recursos valiosos

Artículo publicado en la revista "La Semana Vitivinícola" (nº 3566, 9 de mayo de 2020)
Enlace a la revista
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El suelo y el agua son dos elementos esenciales para cualquier cultivo y, específicamente, para el viñedo. Pero si no se gestionan adecuadamente, estos recursos pueden perderse fuera de la viña y, por lo tanto, reducirse la productividad del suelo y la influencia positiva de este sobre la vid.

El suelo, la planta y la atmósfera forman un ciclo hidrológico puntual, a pequeña escala, en el que el intercambio de agua es fundamental, y que, además, tiene implicaciones en otros aspectos como la nutrición de la planta. Hay dos problemas que pueden afectar a este sistema (Martínez de Azagra & Navarro, 1996):
-La pérdida del recurso suelo.- El suelo está sujeto a la erosión hídrica si no posee una cubierta vegetal que lo proteja durante las lluvias.
-La pérdida del recurso agua.- En los suelos desprovistos de vegetación, el agua de lluvia no se infiltra sino que se convierte en escorrentía y se dirige hacia los cursos de agua, arrastrando las partículas del suelo.

Los cultivos leñosos de secano, como son los viñedos, se incluyen en el Plan de Acción Nacional contra la Desertificación (2008) como uno de los escenarios de la desertificación en España, fundamentalmente por tratarse de terrenos muy susceptibles de erosión, por su escasa cubierta.

En algunos viñedos, como los de Anoia-Penedès, las transformaciones en las tierras eliminaron las técnicas tradicionales y dejaron los suelos desnudos, lo que reactivó o aceleró los procesos erosivos (Martínez-Casasnovas et al., 2009; Martínez-Casasnovas et al., 2012). En los suelos de viñedo, en los que las filas de vides dejan amplios espacios sin vegetación, se genera una gran cantidad de escorrentía superficial que arrastra el suelo y produce la pérdida de nutrientes (Ramos & Martínez-Casasnovas, 2006). De esta forma, progresan y se generalizan fenómenos de erosión laminar, en regueros y en cárcavas. Por otra parte, se ha cuantificado el coste de los daños producidos por la erosión en un 5% de los ingresos por la venta de la uva (Ramos et al., 2005).

Los procesos erosivos en viñedos provocan el arranque y transporte de sedimentos, la reducción del almacenaje de carbono orgánico, la pérdida de la fertilidad de los suelos, exposición de las raíces de las plantas y, por lo tanto, la pérdida del soporte físico de las plantas, y formación de regueros, cárcavas y coladas de barro (Auzet et al., 2006; Blavet et al., 2009).

Como se puede deducir de la ecuación universal de pérdidas de suelo (USLE), los principales factores de los que depende la erosión son el clima (fundamentalmente las precipitaciones), el suelo, el relieve (pendiente y longitud de la ladera), la cubierta vegetal o cultivo y la utilización de prácticas de conservación de suelos. Más concretamente, para los viñedos mediterráneos, hay que tener en cuenta también los siguientes factores:
-El viñedo se cultiva muy frecuentemente en áreas de fuerte pendiente (Wichereck, 1993). Además, en la mayoría de las zonas vitícolas del mundo, las líneas de vides se disponen en línea de máxima pendiente, lo que acentúa la pérdida de suelo (Zanchi, 1998)
-Zonas sometidas a tormentas muy intensas de gran capacidad erosiva (Arnáez et al., 2007)
-La superficie del suelo se encuentra durante buena parte del año desprovista de vegetación, porque los propios viticultores la eliminan para reducir competencia con la vid (Llorente, 2015)
-Las labores mecanizadas compactan el suelo, lo que reduce la infiltración y la retención de agua e incrementa la escorrentía (Llorente, 2015)
-En la viticultura actual se han dejado de lado prácticas de conservación de suelos y se tiende a reducir la densidad de viñas lo que supone más suelo desnudo (Llorente, 2015).

En la Tabla 1 se muestran algunos valores de pérdidas de suelo en viñedos, obtenidos por varios autores y recopilados por Llorente (2015). En general, se consideran como tolerables tasas de 10-12 t·ha-1·año-1 pero, para Europa, Verheijen et al. (2009) indican que la tasa tolerable es de 0,3 a 1,4 t·ha-1·año-1.


Conservación de aguas y suelos

El manejo adecuado del suelo y el agua en el viñedo pasa por favorecer la infiltración (entrada de agua a través de la superficie del suelo) y frenar la escorrentía. Si somos capaces de captar el agua de lluvia y escorrentía en las viñas, también recogeremos suelo, nutrientes y materia orgánica que, en caso contrario, se perderían fuera del viñedo transportados por la escorrentía superficial.

De forma tradicional, tanto en los viñedos como en otros cultivos, se han llevado a cabo técnicas de conservación de suelos para preservar a estos de su deterioro, pérdida o reducción de su fertilidad. Algunas de estas técnicas han caído en desuso, generalmente debido a la mecanización de la agricultura, pero sería muy interesante su recuperación por los beneficios que implican. La estrategia general en la utilización de técnicas conservacionistas se muestra en la Tabla 2. En función de la vocación del suelo, y según sea la comparación entre las pérdidas de suelo reales de la parcela y las tolerables (alrededor de 10-12 t·ha-1·año-1), la tabla nos indica la mejor alternativa.


A continuación, se describen las principales técnicas de conservación de suelos aplicables a viñedos:

1) Terrazas.- Las terrazas son estructuras que consisten en un surco o canal y el correspondiente lomo o caballón, generalmente construido de tierra o piedra, trazados según curvas de nivel, de manera que intercepten la escorrentía, provocando su infiltración o evaporación, o desviándola a un lugar determinado debidamente protegido y con una velocidad controlada que no ocasione erosión en el canal (López-Cadenas, 2003). Existen diversas terrazas, en función del perfil, de la forma del tamaño, etc. (Mongil et al., 2009). Uno de los tipos más habituales son los bancales, que se construyen con pendientes mayores del 20 % y perpendiculares a la línea de máxima pendiente. En este caso, el movimiento de tierras afecta a todo el terreno de forma continua, mientras que en otros tipos suele existir una franja de terreno natural sin alterar. Han sido ampliamente utilizados para la plantación de viñas desde hace siglos (Figura 1).


2) Cultivo siguiendo curvas de nivel.- Consiste en realizar las labores y otras prácticas de cultivo en el sentido de las curvas de nivel del terreno, para eliminar o reducir la escorrentía superficial y la correspondiente erosión por arrastre del suelo. En los viñedos, todas las labores mecanizadas deberían realizarse en el sentido de las curvas de nivel, para favorecer la infiltración frente a la escorrentía.

3) Cultivo en fajas.- Ordenación de los cultivos en el tiempo y en el espacio, de manera que se sucedan alternativamente las fajas de terreno descubierto o con escasa vegetación, con otras, cubiertas de vegetación densa y resistente a la erosión hídrica. Las fajas se disponen según curvas de nivel. La anchura de las fajas debe ser suficiente para detener la erosión. Por lo tanto, se trata de alternar fajas de viñedo con fajas de otro cultivo de cubierta más densa, para que esta frene la escorrentía y reduzca la erosión.

4) Laboreo de conservación.- El laboreo de conservación (mínimo laboreo y siembra directa) consiste en realizar las mínimas labores en el terreno, dejando sobre el suelo la paja o los restos del cultivo anterior. Es de aplicación fundamentalmente para los cultivos herbáceos, aunque en el viñedo se podría aplicar esta idea dejando la hojarasca de la vid sobre el suelo y no arando las calles entre filas de vides. 

5) Rotación de cultivos.- Se trata de la sucesión en el tiempo de distintos cultivos en una misma parcela. A largo plazo supone un método de defensa y recuperación del suelo, y da mayor estabilidad al ecosistema agrario. No obstante, la técnica no es viable directamente para los cultivos leñosos, pero sí podría llevarse a cabo una rotación de cultivos o de diferentes cubiertas en las calles entre vides.

6) Cultivos de protección.- Son cultivos de cereales o leguminosas que se destruyen antes de completar su ciclo, quedando los restos sobre el suelo. De esta manera se controla la erosión y aumentan los rendimientos de cultivos posteriores. La aplicación a los viñedos sería, como en los casos anteriores, en el espacio entre filas de vides.

7) Cortavientos y setos.- Los setos y cortavientos son plantaciones lineales de árboles o arbustos, que reducen la velocidad y fuerza erosiva del viento. Así mismo, frenan la escorrentía y, por ello, aumentan la oportunidad de infiltración del agua. Además, estas plantaciones contribuyen a disminuir la desecación del suelo y la formación de costras.

8) Cubiertas vegetales.- Las cubiertas vegetales de los suelos de las viñas son una medida eficaz y muy en boga en los últimos años. Aunque tienen algunos inconvenientes debido a la competencia de esta vegetación con las vides por recursos como el agua o los nutrientes, las cubiertas presentan bastantes ventajas (Ramírez & Lasheras, 2015): protegen contra la erosión, mejoran la estructura del suelo, facilitan el paso de la maquinaria en cualquier época del año, reducen la compactación del suelo debida al paso de la maquinaria, enriquecen el suelo en materia orgánica, activan la actividad microbiana del suelo y controlan el crecimiento de algunas malas hierbas. En la Tabla 3 se muestra una clasificación de los diferentes tipos de cubiertas vegetales empleadas en viñedos.


Existen numerosas experiencias de utilización de cubiertas en viñedos. Rodrigo-Comino et al. (2017a) y Rodrígo-Comino et al. (2017b) proponen sembrar plantas aromáticas y/o leguminosas en forma de parches en aquellas zonas de la viña que sean el origen de la erosión, que además de proteger el suelo también pueden comercializarse o servir de alimento para el ganado. Marqués et al. (2007) han comprobado en la comunidad de Madrid que las cubiertas frenan la escorrentía generada por la lluvia en primavera. La humedad media del suelo no se ve afectada, aunque sí su comportamiento hidrológico. Marqués et al. (2009) indican que las cubiertas vegetales permanentes en cultivos leñosos en pendiente mejoran las características del suelo y reducen la erosión, pero afectan al rendimiento de los viñedos cuando son jóvenes. Otras técnicas como las cubiertas con siega primaveral evitan la competencia por el agua, permiten obtener los mismos rendimientos y frenan eficazmente la erosión.

Prosdocimi et al. (2016) analizan el efecto de un acolchado de paja de cebada sobre la pérdida de agua y sedimentos en suelos de viñedo frente a episodios de lluvia intensa poco frecuentes, característicos del clima mediterráneo. El acolchado de paja reduce un 78% la erosión de los viñedos y en un 25% la escorrentía. Aunque en este caso estamos hablando de una cubierta de restos vegetales o mulch y no de cubierta viva.

9) Aserpiado.- Es una técnica de manejo de suelos de la viticultura tradicional. Después de la vendimia (mayo-junio en Castilla-La Mancha, noviembre-diciembre en Jerez) se retira a la cepa la tierra que se le había arrimado para abrigarla, incluso se cavan alrededor de las viñas unos hoyos o piletas, todo ello con el fin de recoger el agua de lluvia y escorrentía y facilitar su infiltración. Esta operación recibe el nombre de alumbrado o aserpiado (Revilla, 1980), desacollado (en La Rioja) y descubierto (en Valladolid).

10) Microcuencas circulares sobre picón con muretes.- En la comarca de La Geria (Lanzarote) las vides se suelen plantar en microcuencas circulares excavadas en el lapilli (llamado picón), que se protegen por muros de piedra seca (Figura 2). Con este sistema, además de la recogida de agua de lluvia y escorrentía, se pretende que las plantas enraícen con mayor facilidad en el suelo fértil, que la capa superior de picón reduzca la evapotranspiración y que la propia forma del hoyo y el muro de piedra protejan a las plantas del viento y capten agua de las nieblas y vapor de agua del aire (Mongil et al., 2015).

Estas técnicas de conservación de aguas y suelos deben tomarse como ideas o recomendaciones que hay que adaptar a cada viñedo, según sus características y problemática. Pero no podemos cerrar los ojos ante un problema cada vez más importante. Conservar el suelo y el agua es conservar el capital del viñedo.


Se ruega contactar con el autor sobre las referencias bibliográficas utilizadas, que se han omitido para reducir la extensión del artículo.

jueves, 26 de marzo de 2020

Conocer y conservar los bancales: proyecto TERRAV-I

Los bancales tradicionales en el mundo, y concretamente los de la provincia de Ávila, configuran un paisaje agrícola con elevado valor ambiental, cultural y estético, que constituye un patrimonio a conservar. Estos sistemas de cultivo fueron diseñados, ejecutados y conservados por nuestros antepasados y, actualmente, sufren en muchos casos un lamentable proceso de degradación. Pero no sólo deben ser conservados por sus valores culturales tradicionales, sino también porque actualmente son elementos de conservación de suelos y aguas y tienen un notable valor paisajístico.


Por todo ello, es necesario abordar un estudio en profundidad que sirva para diagnosticar el estado de conservación de los bancales, desde el punto de vista de los valores aludidos. Aspectos fundamentales a analizar son el papel regulador del ciclo hidrológico de las vertientes, la calidad constructiva de los muros, las cualidades estéticas y la integración de las actuaciones humanas.

TERRAV-I es un proyecto de investigación desarrollado por el Grupo de Hidrología y Conservación y por el Forest, Water and Soil Research Group, parcialmente financiado por la Institución Gran Duque de Alba, cuyo objetivo general es contribuir al conocimiento de los bancales de la provincia de Ávila, en cuanto a su distribución, características, tipología y funcionamiento como agrosistema, para valorizar este patrimonio rural tradicional y fomentar su conservación.


Por eso os pedimos colaboración. Necesitamos que nos enviéis fotos de los bancales de tu pueblo, información de todo tipo sobre los bancales, dichos populares, historias, leyendas, sugerencias, comentarios, etc. Podéis hacerlo a través del correo electrónico jorge.mongil@ucavila.es o en nuestra página de facebook. ¡Muchas gracias!

lunes, 6 de junio de 2016

Artículo sobre nuestro apero Saltusaqua

Acaba de publicarse (en el nº 42 de Cuadernos de la SECF) un artículo (nota técnica) sobre nuestro apero Saltusaqua. Incluye la descripción del apero patentado, que realiza microcuencas semicirculares, y una simulación de la cosecha de agua que proporciona mediante el programa Modipé.

Enlace al artículo 

miércoles, 9 de marzo de 2016

El apero Saltusagua

Hoy hemos realizado una interesante prueba con el apero Saltusagua, diseñado y patentado por nuestro grupo de investigación. El apero realiza microcuencas semicirculares de forma mecanizada, que recogen el agua de lluvia y escorrentía para facilitar el arraigo, supervivencia y primer crecimiento de la planta.

Para esta prueba hemos contado con el apoyo del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Valladolid, del Ayuntamiento de Castrodeza y de Tragsa entre otros.

A seguir aprendiendo y mejorando.





miércoles, 18 de noviembre de 2015

Los enarenados de picón en Lanzarote

Os dejo varias fotos que muestran el curioso y eficaz cultivo de la vid mediante el sistema de enarenados naturales, en la isla de Lanzarote (islas Canarias, España), único en el mundo. Las vides se plantan en unos hoyos que se rodean parcialmente de un murete de mampostería, con la finalidad de aprovechar eficazmente la humedad del suelo y de la atmósfera.

Fotos de Nuria Mongil.





















viernes, 3 de octubre de 2014

En recuerdo de Andrés Acosta Baladón

Con varias semanas de retraso, anoche me enteré del fallecimiento de Andrés Acosta Baladón, que ocurrió el 11 de agosto pasado en Durazno (Uruguay). Andrés era uno de los mayores expertos a nivel mundial en precipitaciones ocultas y horizontales y su captación. Estas precipitaciones son aquellos aportes hídricos que no registran los pluviómetros y proceden de las nieblas, del rocío, de la condensación del vapor de agua, etc.


Le conocí hacia 1998 en la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de Palencia, donde nos visitó especialmente para dar a conocer su libro "Las precipitaciones ocultas y sus aplicaciones a la agricultura". Allí también entabló relación con los profesores de hidrología Joaquín Navarro y Andrés Martínez de Azagra. Por aquella época, en la que residía en Salamanca, también dio una charla en la Escuela de Ingeniería Técnica Agrícola INEA de Valladolid. Posteriormente volvía encontrarme con él en alguna ocasión en Valladolid.


A Andrés Acosta debemos una buena cantidad de conocimientos y experiencias acumuladas sobre la captación de las precipitaciones horizontales y ocultas, y su aplicación en la agricultura o en las repoblaciones forestales.


Esta es la reseña publicada en el periódico "Acontecer"
"Falleció ayer el científico Andrés Acosta Baladón
En la mañana de ayer, falleció en la ciudad de Durazno el reconocido científico Andrés Nemesio Acosta Baladón. Sus restos están siendo velados en la empresa Los Cedros, en calle Batlle casi ruta 5. Su sepelio será hoy a la hora 11, en la necrópolis local.
Walter Fumero | 12/08/2014
Acosta Baladón nació en Durazno el 18 de febrero de 1928, fue el segundo de los hijos menores de una humilde familia integrada por padres y diez hermanos.
Cursó primaria en la antigua escuela del Cañón hoy denominada Juan Zorrilla de San Martín. Su niñez transcurrió ayudando a sus hermanos mayores, vendiendo facturas y helados que su madre hacía. Así creció, valorando y tomando como ejemplo la imagen de su madre, quien luchó siempre sin quejas y tal vez ocultando su cansancio para criarlos y brindarles la mejor educación posible. En el año 1944, ingresó como aspirante en la Brigada Boiso Lanza Montevideo para poder seguir estudiando. Cursó liceo nocturno en el Instituto Acevedo Díaz. En el año 1947, se presentó a concurso para sobrestante en Obras Públicas donde fue seleccionado. Ahí tuvo la oportunidad de continuar estudiando e ingresó a la Facultad de Agronomía en el año 1960. Siempre se interesó por el agua, o mejor dicho, por los lugares en que faltaba o escaseaba el vital elemento.
En el año 1972, se trasladó a España, donde se especializó en Meteorología (grado 1), por esos días también logró la ciudadanía española. Ingresa a la Organización Mundial de Meteorología (OMM). En esta organización fue enviado a África donde pudo desarrollar y dar rienda suelta a sus inquietudes y preocupaciones por la falta de agua en esa región. Así comenzó a desarrollar en la práctica la idea de los Cultivos enarenados como se tituló su primer libro. Fue el pionero de los hoy llamados atrapanieblas y sus seguidores aún hoy lo tienen de referencia en sus trabajos actuales.
Desde hace unos cuantos años, había retornado a su lugar de origen, a su casa paterna, donde vivía su hermana, con quien compartía charlas amenas, recuerdos y vivencias. También sobrinos y sobrinos, nietos y bisnietos le daban cariño y compañía.
En marzo del año 2012, fue homenajeado, y denominaron con su nombre la temporada de ferias de los clubes de Ciencia que se desarrollaron en todo el país, cuyo lanzamiento se hizo en esta ciudad, con la coordinación del Prof. Federico Franco y la presencia del científico duraznense. Acosta manifestó su agradecimiento y emoción por el reconocimiento, y expresó estar feliz por su retorno a su querido y añorado país, después de haber recorrido muchos países del mundo. “Como Uruguay, ninguno”, expresaba afirmando que no lo cambiaba por ninguno.
En el mes de setiembre del mismo año, recibió el Premio Nacional a la Excelencia Ciudadana, otorgado por el Centro Latinoamericano de Desarrollo (CELADE)".



Aquí puedes encontrar algunas de sus publicaciones. 

lunes, 10 de febrero de 2014

Apero para la realización mecanizada de microcuencas (Saltusaqua)

La plantación de árboles y arbustos en zonas áridas y semiáridas ha sido siempre un reto para el hombre. Para que tenga éxito, se requiere una preparación previa del terreno, que garantice la satisfacción de las necesidades hídricas de las plantas instaladas en sus primeros años de desarrollo, que suelen ser los más críticos. La preparación pretende mejorar las condiciones del suelo para favorecer la instalación de los pequeños árboles recién implantados.

Así, en muchos lugares se desarrollaron técnicas de recolección de agua, para aplicarlas a este propósito dentro del ámbito agrícola primero y de la repoblación forestal después. No obstante, estas técnicas, que consisten en la remoción de volúmenes de tierra más o menos elevados, se vienen realizando, salvo algunas excepciones, de forma manual, lo que resulta excesivamente gravoso.

El apero para la realización mecanizada de microcuencas de captación de escorrentía de utilidad en restauración forestal, plantaciones de árboles y cultivos leñosos, debido a que no existe ningún sistema mecanizado y económico para la realización de microcuencas de recolección de agua en forma semicircular. Se trata de un apero formado por tres planchas rectangulares -una principal y dos laterales- de acero o material adecuado, unidas formando la principal con cada una de las laterales un ángulo de 135º. La plancha principal y las laterales tienen acoplada una cuchilla en la parte inferior. Para dar estabilidad al conjunto, se une otra plancha denominada plancha de sujeción y refuerzo. El cuerpo del apero tiene adosado un sistema de enganche, que será diferente en el caso de que se quiera acoplar a un bulldozer o a un tractor agrícola.

El apero diseñado se puede utilizar para la plantación de árboles en general, siendo muy recomendable en repoblaciones forestales, cultivos agrícolas leñosos arbóreos o arbustivos como olivares, viñedos, algarrobales, almendrales, higuerales u otros frutales, y plantaciones ornamentales, en parques y jardines, o en restauraciones del paisaje.

Este apero (Saltusaqua) es el primer proyecto desarrollado por el Laboratorio de Hidrología de Conservación de Aguas del Grupo de Hidrología y Conservación. La patente está pendiente de aprobación, y los titulares ofrecen la posibilidad de la cesión de su uso a empresas interesadas.

Laboratorio de Hidrología de Conservación de Aguas

El Laboratorio de Hidrología de Conservación de Aguas es la parte más innovadora del Grupo de Hidrología y Conservación. En él se desarrollan proyectos de I+D+I que supongan avances científicos y tecnológicos relevantes dentro de esta materia, que puedan tener una aplicación directa y sencilla en la restauración forestal y sectores próximos. El laboratorio presta servicio también a empresas y administraciones.

Página del Laboratorio de Hidrología de Conservación de Aguas.

martes, 29 de octubre de 2013

Captación de agua de lluvia en India

Estas fotografías de Nuria Mongil muestran una sencilla forma de captación de agua de lluvia (rainwater harvesting) en las cuevas de la isla Elefanta en Mumbai (India).


viernes, 6 de septiembre de 2013

viernes, 7 de septiembre de 2012

Los bisse de Suiza

Los bisse (también llamados raies, rus, suonen, wasserleite y bief) son canales de riego construidos en madera, tallados en piedra o excavados en el suelo, que se extienden varios kilómetros desde las fuentes de los arroyos y los glaciares perennes de las montañas. Transportan el agua por la gravedad, y permiten regar prados y cultivos en valles más o menos lejanos. Estos valles son áridos, aunque pueda parecer sorprendente, debido al efecto Foehn. 
Aparecen en el norte de Francia y en los Alpes suizos (región de Valais y provincia de Sión) (Laureano, 2005).