Mostrando entradas con la etiqueta Etnohidrología y etnohidráulica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Etnohidrología y etnohidráulica. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de agosto de 2023

Los bancales de la provincia de Ávila. Un patrimonio rural y tradicional a conservar

Los bancales de la provincia de Ávila constituyen un patrimonio rural tradicional que es preciso proteger y conservar, por sus valores y funciones de tipo productivo, ambiental, cultural, paisajístico, turístico y etnográfico, entre otros. Con este libro, se pretende contribuir al conocimiento de estos bancales, en cuanto a su distribución, características, tipología y funcionamiento como agrosistema e hidrosistema.

Para ello, se ha determinado la distribución de los paisajes de bancales en la provincia; se han caracterizado los bancales (según el sistema y los elementos constructivos, topografía, vegetación, suelos, etc.); y se ha estudiado su funcionamiento, analizando aspectos como la infiltración, la escorrentía o los procesos erosivos. Así mismo, se han establecido puntos débiles, perturbaciones, riesgos y problemas para la conservación del patrimonio rural tradicional que constituyen los bancales, y se han determinado sus potencialidades, así como posibles iniciativas para su conservación y puesta en valor, en el marco de la agricultura y ganadería sostenibles, la etnografía y el turismo rural, teniendo en cuenta los problemas que afectan en la actualidad al medio rural de la provincia, como son la despoblación, el cambio global, los incendios forestales y la gestión y conservación de los recursos naturales.

El desarrollo del Índice de Valoración Integral de Bancales y Terrazas permite disponer de una herramienta interesante y adecuada para la evaluación de bancales, especialmente en la priorización de actuaciones de conservación, destacando aquellos con mayor interés de conservación, en base a los diferentes criterios establecidos (productivo, ambiental, constructivo, paisajístico, etnográfico, etc.).

Los resultados de este trabajo confirman la eficacia de los bancales en sus principales objetivos, como son la creación de terreno apto para el cultivo y la capacidad de retener la escorrentía y favorecer la infiltración, lo que reduce al mínimo la erosión hídrica.

Por todo ello, los responsables públicos y los propietarios particulares, encuentran en este trabajo criterios y pautas para una correcta gestión de los bancales, que conduzca en el corto y medio plazo a su protección y conservación.

El libro puede adquirirse en la Institución Gran Duque de Alba (P.º Dos de Mayo, 8, 05001 Ávila; Teléfono: 920 35 21 26).

Mongil-Manso, J.; Navarro-Hevia, J.; Sanz-Belloso, J.C.; 2023. Los bancales de la provincia de Ávila. Un patrimonio rural y tradicional a conservar. Diputación de Ávila. Institución Gran Duque de Alba. Ávila. ISBN: 978-84-18738-16-6.


martes, 15 de junio de 2021

Jardines en la ciudad del agua

Hoy se inaugura, en el Colegio de Arquitectos de Ávila, la exposición "Jardines en la ciudad del agua", con obras del artista y arquitecto José Carlos Sanz Belloso. En la exposición, habrá un pequeño hueco para los bancales de la provincia de Ávila, que han sido objeto de estudio del proyecto de investigación "Los bancales de la provincia de Ávila. Un patrimonio rural tradicional a conservar", financiado por la Institución Gran Duque de Alba y en el que ha participado Sanz Belloso. Permanecerá abierta hasta el 14 de julio.


martes, 14 de marzo de 2017

Minería a cielo abierto y conservación de la naturaleza

Como por arte de magia y en tiempo récord han aparecido en la provincia de Ávila diversos proyectos de prospección, investigación o explotación minera de los feldespatos contenidos en las rocas plutónicas hercínicas. Se trataría, una vez superada la fase inicial prospectiva, de establecer diferentes explotaciones mineras a cielo abierto en la Sierra de Ávila, en la Sierra de Yemas y en el valle del río Corneja. Precisamente en este último lugar, en los municipios de Tórtoles y Bonilla de la Sierra, nuestro grupo de investigación viene trabajando desde hace años, estudiando procesos erosivos, el ciclo hidrológico y los efectos de la restauración forestal iniciada en 1964 por el ingeniero de montes de la Confederación Hidrográfica del Duero D. David Azcarretazábal Mantecón que, junto con otros ingenieros, merece el homenaje y reconocimiento público por su dedicación y los resultados tangibles de su labor repobladora. Y es que, después de siglos de deforestaciones e insostenible gestión de los recursos forestales, se consiguió en las laderas del valle del Corneja un bosque que frena los procesos erosivos y la desertificación, mejorando el suelo, la biodiversidad y las cubiertas forestales; favoreciendo el turismo rural, el aprovechamiento micológico y, en general, el disfrute del paisaje y del entorno natural.

Pero, centrándonos en las explotaciones mineras a cielo abierto, para estas posibles zonas afectadas, y sin intención de exhaustividad, los principales problemas, inconvenientes e impactos podrían ser:
-Alteración y destrucción del paisaje, característico de esta zona, compuesto por un mosaico de valles y montañas de altitud media, donde alternan roquedos graníticos, bosques de encinas, robles y pinos, bosques de ribera, matorral de piorno y otras especies, pastizales, etc.
-Pérdida de bienes y servicios ecosistémicos, como aprovechamientos forestales, micológicos, recreativos, turísticos, calidad del agua, etc.
-Gran producción de residuos, fruto de la explotación minera que requerirían de un depósito donde almacenarlos.
-Cambios en el clima local y en los microclimas, difíciles de precisar y cuantificar.
-Contaminación del aire por gases y polvo.
-Pérdida total del suelo en la zona de explotación y grave deterioro de zonas aledañas por potenciación de procesos de erosión eólica e hídrica (fundamentalmente erosión laminar, en regueros, en cárcavas, en barrancos, deslizamientos y caída de detritos).
-Pérdida del carbono orgánico almacenado en los suelos y su transferencia a la atmósfera, con los perjuicios que esto supone respecto al cambio climático.
-Afectación a los procesos hidrológicos de infiltración, escorrentía, intercepción, evaporación y precipitación y, por lo tanto, modificación del ciclo hidrológico local en las cuencas afectadas, lo que podría influir en una mayor recurrencia e impacto de las inundaciones y avenidas extraordinarias.
-Degradación cualitativa y cuantitativa de los acuíferos (aguas subterráneas).
-Destrucción de la vegetación natural y de la vegetación conseguida mediante restauración forestal, después de varias décadas de enormes esfuerzos económicos y humanos.
-Pérdida de biodiversidad faunística, por degradación de hábitats, perdiéndose en las comarcas afectadas especies de interés de conservación, cinegéticas y piscícolas, entre otras.
-Imposibilidad o dificultad notable de desarrollar labores agrícolas y ganaderas.
-Graves problemas para la salud humana, debido a gases, polvo en suspensión, ruidos y vibraciones de maquinaria y explosiones, lo que repercutirá en una mayor frecuencia de enfermedades respiratorias y del sistema nervioso.
-Posibles daños a bienes culturales, arqueológicos, históricos y etnográficos.

En definitiva, el establecimiento de explotaciones mineras a cielo abierto en varias comarcas de la provincia de Ávila supone graves daños al medio natural, a la agricultura, a la ganadería, al turismo rural y de naturaleza, entre otros; implica un cambio en el modelo de desarrollo de la zona, actualmente basado en actividades económicas sostenibles medioambientalmente y compatibles con la conservación del paisaje, de la vegetación y de la fauna. Estas explotaciones apenas aportan beneficios a los habitantes de la zona, ni económicos ni de empleo, sino que, al contrario, perjudican el modo de vida y de sustento actual de muchas personas.

Por todo ello, desde este grupo de investigación mostramos nuestra absoluta oposición a este tipo de iniciativas, a la vez que pedimos a las administraciones públicas competentes el riguroso cumplimiento de la normativa existente y la defensa de nuestro patrimonio natural, histórico y cultural.


Mapa: Miguel Ángel Muñoz Barco

viernes, 3 de junio de 2016

El Canal de Castilla

La semana pasada hicimos la ruta en barco por el Canal de Castilla, concretamente por el Ramal de Campos, saliendo de la dársena de Medina de Rioseco.

Este canal es una de las más importantes obras de ingeniería hidráulica de nuestro país, construido entre mediados del siglo XVIII y principios del XIX, para facilitar el transporte de cereal a los puertos de Cantabria.

Aquí os dejamos unas fotos de Nuria Mongil (Flash-ion).























martes, 16 de febrero de 2016

Técnicas tradicionales de captación y uso del agua

Os recordamos que hace unos pocos meses apareció este libro titulado "Técnicas tradicionales de captación y uso del agua", con prólogo del etnógrafo Joaquín Díaz. Hace un recorrido por los principales sistemas de captación, almacenamiento, conducción, aprovechamiento y uso del agua, dentro de lo que hemos denominado la etnohidráulica y la etnohidrología. Podéis adquirirlo (libro electrónico en CD con carpetilla) en ghidrologia@yahoo.es


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Los enarenados de picón en Lanzarote

Os dejo varias fotos que muestran el curioso y eficaz cultivo de la vid mediante el sistema de enarenados naturales, en la isla de Lanzarote (islas Canarias, España), único en el mundo. Las vides se plantan en unos hoyos que se rodean parcialmente de un murete de mampostería, con la finalidad de aprovechar eficazmente la humedad del suelo y de la atmósfera.

Fotos de Nuria Mongil.





















viernes, 20 de septiembre de 2013

Etnohidrología y etnohidráulica

Será que a los profesores nos gusta inventarnos palabras y etiquetas para todo... Bueno, pues desde este blog queremos promocionar el uso de los términos Etnohidrología y Etnohidráulica, aunque algunos ya las han utilizado, sobre todo la primera.

Definimos la Etnohidrología como el conocimiento tradicional del ciclo del agua y sus componentes (precipitación, evapotranspiración, intercepción, escorrentía e infiltración) así como de las avenidas y la relación de estas con las costumbres de los pueblos.

Así mismo definimos Etnohidráulica como la captación, conducción, almacenamiento, aprovechamiento y uso del agua dentro de las tradiciones y costumbres de los pueblos.

En algunos casos no es fácil poner los límites entre ambas.

En cualquier caso, una de los principales cometidos de la Etnohidrología y de la Etnohidráulica es el estudio de los sistemas hidraúlicos tradicionales, que ya en su día definimos como: técnicas o elementos tradicionales o históricos relacionados con el agua, ya sea para su recolección o captación, almacenamiento, transporte, distribución, drenaje, aprovechamiento o uso, así como aquellos relativos a pasos de vías de comunicación sobre corrientes de agua.

Admitimos comentarios, críticas y sugerencias al respecto.

El agua de la desigualdad

Ángel Simón (presidente ejecutivo de Agbar y presidente de Aqualogy)
Artículo publicado en El País.com el 5 de enero de 2013. Enlace

El modelo hídrico actual es ecológicamente inviable y humanitariamente insostenible. Los problemas no son de escasez, sino de mala gestión del recurso. Mejorarla es esencial para luchar contra la pobreza

La del agua es la historia de la humanidad, una preocupación constante en el origen del progreso de los pueblos. Las grandes civilizaciones nacieron y se desarrollaron cerca de o en torno al agua. Su carácter holístico, su complejidad, su naturaleza de poliedro platónico: el icosaedro, hace que tenga múltiples puntos de vista. No puede abordarse desde un solo ángulo. Ahora, abrumados por lo que se desmorona a nuestro alrededor, cuando buscamos nuevos paradigmas que nos lleven a recuperar la senda del progreso, perdemos de vista lo que emerge más allá de nuestro entorno cercano. Nos anega una inseguridad convertida en la nueva normalidad que destruye la confianza, perdiendo de vista que lo nuevo trata de abrirse paso. Desde la cuestionada abundancia de nuestro mundo desarrollado, tratamos de resolver el ahora sin pensar en un mañana que sin duda será distinto y olvidamos que hay otros espacios en donde las personas malviven. Ese mañana será imposible si no entendemos el agua, tal como ha ocurrido a lo largo de la historia, como el gran vector / bisectriz orientado hacia un futuro mejor en un plano definido por las coordenadas de bienestar y cooperación.

Naciones Unidas ha declarado 2013 Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que afectan mayoritariamente al acceso al agua y el saneamiento. En 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos olvidó incluir el agua como derecho fundamental. Se subsanó apenas hace dos años; pero dista de ser realidad en una gran parte del planeta. Le seguridad opulenta de Occidente, de las llamadas sociedades desarrolladas, está en el origen del olvido. Habituados a su disfrute como un producto más de uso y consumo cotidiano, sabemos lo que cuesta pero ignoramos lo que vale. Sin embargo, el agua tiene un papel articulador en el desarrollo de cada comunidad por su impacto en la calidad de vida. Ahora, quizá más que nunca, ocupa un lugar central en la exploración de respuestas para un mundo en crisis y sujeto a profundos cambios porque implica dinamismo, fluidez, libertad…

Hay demasiado ruido semántico en torno al agua. El discurso dominante, al igual que en otros grandes asuntos promovidos por Naciones Unidas como el hambre o el cambio climático, es habitualmente plano, enfático, repetitivo, burocratizado…, con escaso valor añadido, tintes abstractos y declaración de buenas intenciones, de principios trufados de números. Llega a los ciudadanos de modo más bien difuso, fragmentado, cuando no interesado. Hay que conectar el discurso con la realidad de las personas y debemos saludar que, en esta ocasión, se haya puesto el acento en la cooperación porque implica lealtad, alude a la gestión y el uso de los recursos hídricos entre protagonistas diversos, invita a actuar juntos con el objetivo común de alcanzar beneficios colectivos. Será una oportunidad para debatir, divulgar determinados temas y consensuar prioridades.

Habituados al disfrute cotidiano del agua sabemos lo que cuesta, pero no lo que vale

Hoy, lo que podemos y debemos compartir es el conocimiento. El conocimiento no compartido pierde todo su valor y capacidad dinamizadora de la humanidad. Los más afectados por los problemas son siempre los más desfavorecidos, los más vulnerables, los más pobres. Será una gran ocasión para reflexionar sobre un modelo renovado de colaboración basada en el conocimiento, diferenciada de la solidaridad y la caridad, conceptos ambos de reacción urgente y coyuntural, siempre condenados al olvido. El ciclo del agua y su influencia en el desarrollo de las sociedades no es un fenómeno novedoso, se remonta a las culturas hídricas que están en el origen de las grandes civilizaciones e impulsaron la economía, la cultura, el desarrollo social. El agua sigue siendo un sueño para casi 1.000 millones de personas.

La crisis que nos sobresaltó en 2008 ha distanciado dos polos: la necesidad de compartir y cooperar de la mayoría, frente a la voracidad de atesorar de la minoría. El agua requiere un nuevo enfoque que pasa por poner en el centro de las preocupaciones a las personas, porque es vital para su alimentación y calidad de vida. Motivos más que suficientes para combatir cualquier veleidad especulativa o depredadora. Al contrario, debemos poner el conocimiento atesorado al servicio de la humanidad: aplicar lo que sabemos y aprender, de nuevo, cada vez que aplicamos algo para revertirlo en otros lugares. Esa es la esencia de la cooperación, el trabajo compartido, la búsqueda de objetivos comunes que pasan por el dominio de la tecnología, la innovación, el planeamiento… El agua es una realidad global, pero su problemática concreta es siempre local.

Las personas, el género humano, son el centro de un triángulo cuyos vértices se interrelacionan: agua, energía y alimentos. Las previsiones de crecimiento de la población apuntan a que en apenas unos decenios seremos 9.000 millones de habitantes en el planeta. Los datos y realidades son insoslayables: los objetivos del milenio para 2014 no se van a cumplir, sobre todo en lo que concierne al saneamiento, aunque se ha mejorado sustancialmente el acceso. El crecimiento demográfico y el proceso de concentración urbana que vivimos representa más necesidad de alimentos, más agua para producirlos, más energía para transportarla. Agua y energía han sido realidades inconexas hasta finales del siglo XX. En Occidente no lo valoramos lo suficiente porque tenemos ambas cosas. Sin embargo, es un sueño para casi 1.000 millones de personas. Estas diferencias abismales nos hacen concluir que el modelo hídrico actual no es solo ecológicamente inviable sino también humanitariamente insostenible.

Los objetivos del milenio para 2014 no se van a cumplir en lo relativo al saneamiento

Ese triángulo remite otro formado por el talento, el conocimiento y el compromiso que a su vez implican capacidad de compresión y actitud receptiva ante las necesidades de los demás y las singularidades de cada lugar. Tierra / cultivos y personas / alimentos están expectantes ante una posible mejora. Ello, a su vez, generará innovación, tecnología, eficiencia…, desarrollo en fin. Un objetivo imposible si no prevalece la sensatez, a nivel local y global. La gestión eficiente de los recursos es un componente esencial de la lucha contra la pobreza en el mundo. Perviven visiones enraizadas en el pasado, en la cultura y el sentir de las personas que dificultan sintonizar con una nueva política del agua que responda a esta realidad cambiante y esté alejada de la avidez especulativa. Una nueva perspectiva trasciende la idea de negocio, entendido como mero resultado del manejo del ciclo de captación, tratamiento, distribución, depuración… sin tener en cuenta los desafíos, la forma de hacerles frente, el entorno y hasta la concepción del propio elemento. Debe traducirse en actuaciones concretas en cada lugar, compete a todos los agentes implicados. Estamos obligados a colaborar para dar paso al futuro. Los problemas del agua en el mundo no se deben tanto a la escasez como a una mala gestión del recurso. Es una cuestión de buena gobernanza: en las condiciones actuales, la búsqueda de un futuro de progreso exige más que nunca la colaboración entre los sectores público y privado, una buena orquestación de iniciativas y esfuerzos. De lo contrario, no encontraremos la salida del laberinto. Este ha sido el problema principal de países como España donde se ha confundido especulador con emprendedor, financiación con iniciativa.

Los ciudadanos, sus representantes, las instituciones, el ámbito de la investigación y la tecnología, las empresas, los medios de comunicación… todos, en definitiva, estamos convocados a aunar esfuerzos para construir un discurso comprensible, integrado, movilizador y ajeno a cualquier vacío ético. El cambio que necesitamos, ese nuevo paradigma a que aspiramos, solo será realidad con credibilidad, confiabilidad, institucionalidad. El planeta es un espacio global en donde saber compartir debería formar parte de la realidad cotidiana como esencia profunda del género humano. Son tiempos nuevos, en los que el bienestar, el progreso y la calidad de vida solo podrán abrirse camino compartiendo talento, tecnología y conocimiento para dejar de ser náufragos a la deriva, producto de una crisis cósmica.