martes, 23 de junio de 2015

Infiltración en suelos de la provincia de Valladolid

En 2012 nos publicaron en la revista Cuadernos de Investigación Geográfica un artículo sobre infiltración en varios suelos de la provincia de Valladolid. En este artículo se mostraban los resultados de tres ensayos de infiltración realizados en otros tantos suelos situados en las cuestas de los páramos calizos, concretamente en los municipios de Geria y Matilla de los Caños.

Son suelos entre francos y arcillosos, formados en los tres casos sobre el mismo material geológico, en concreto sobre limos y arcillas grises. La vegetación desarrollada sobre estos suelos es en uno de los casos un pinar de Pinus halepensis de repoblación y en los otros dos matorrales en estado desigual de degradación. Con los datos de los ensayos se ha procedido a su ajuste al modelo de Horton y se ha determinado el grupo de suelo según el modelo del Número de Curva. En general, los suelos tienen condiciones de infiltración regulares, mucho mejores en el pinar que en los matorrales, con capacidades finales de infiltración medias-bajas, y suelos de tipos C y D según la textura, con una tendencia hacia el B en el bosque.




martes, 16 de junio de 2015

Proteger y valorar el agua forestal


Ce guide pratique cible la protection de la qualité de l'eau destinée à la consommation humaine en forêt. Il veut rapprocher acteurs de l'eau et forestiers, pour tirer le meilleur parti de l'eau forestière : allier une production de bois durable et la fourniture d'une eau "naturellement potable".

Au sommaire :
- les connaissances essentielles sur la forêt et l'eau ;
- un cahier des charges technique avec des recommandations adaptées à différents contextes ;
- une boîte à outils pour faciliter les partenariats entre acteurs de l'eau et de la forêt.

Un comité de lecture, rassemblant forestiers et hydrogéologues, apporte une validation nationale.

Enlace para descarga

jueves, 11 de junio de 2015

Nuevo número de Cuadernos de la SECF (Hidrología Forestal)

Ya está disponible en la web el número 41 de la revista Cuadernos de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, en el que se recogen las comunicaciones de la III Reunión del Grupo de Hidrología Forestal de la SECF.

Enlace

En este número aparecen las dos comunicaciones que desde nuestro grupo de investigación presentamos:

Nuevo infiltrómetro inundador para test de infiltración económico en terrenos agroforestales y espacios verdes
Mongil, J., Navarro, J., Díaz, V., Cruz, V.

Levantamiento topográfico de cuñas de diques forestales para estimar la erosión y emisión de sedimentos en cárcavas restauradas
Díaz, V., Ramos, I., Mongil, J., Navarro, J.

lunes, 8 de junio de 2015

En memoria de Riaño y su comarca

Este fin de semana, con motivo de la boda de unos amigos en Burón (León), he tenido la oportunidad de recordar y conocer más de cerca el lamentable asunto de la construcción del embalse de Riaño. Por eso os dejo este vídeo de RTVCyL que hace un buen resumen, y algunas fotos del actual paisaje de las proximidades de Burón, uno de los pequeños pueblos anegados junto a Riaño.












jueves, 4 de junio de 2015

Saltusaqua: apero para la realización mecanizada de microcuencas

Hace pocos días la Oficina Española de Patentes ha aprobado la patente del apero para la realización mecanizada de microcuencas (Saltusaqua), desarrollado por este grupo de investigación.

La plantación de árboles y arbustos en zonas áridas y semiáridas ha sido siempre un reto para el hombre. Para que tenga éxito, se requiere una preparación previa del terreno, que garantice la satisfacción de las necesidades hídricas de las plantas instaladas en sus primeros años de desarrollo, que suelen ser los más críticos. La preparación pretende mejorar las condiciones del suelo para favorecer la instalación de los pequeños árboles recién implantados.

Así, en muchos lugares se desarrollaron técnicas de recolección de agua, para aplicarlas a este propósito dentro del ámbito agrícola primero y de la repoblación forestal después. No obstante, estas técnicas, que consisten en la remoción de volúmenes de tierra más o menos elevados, se vienen realizando, salvo algunas excepciones, de forma manual, lo que resulta excesivamente gravoso.

El apero para la realización mecanizada de microcuencas de captación de escorrentía de utilidad en restauración forestal, plantaciones de árboles y cultivos leñosos, debido a que no existe ningún sistema mecanizado y económico para la realización de microcuencas de recolección de agua en forma semicircular. Se trata de un apero formado por tres planchas rectangulares -una principal y dos laterales- de acero o material adecuado, unidas formando la principal con cada una de las laterales un ángulo de 135º. La plancha principal y las laterales tienen acoplada una cuchilla en la parte inferior. Para dar estabilidad al conjunto, se une otra plancha denominada plancha de sujeción y refuerzo. El cuerpo del apero tiene adosado un sistema de enganche, que será diferente en el caso de que se quiera acoplar a un bulldozer o a un tractor agrícola.

El apero diseñado se puede utilizar para la plantación de árboles en general, siendo muy recomendable en repoblaciones forestales, cultivos agrícolas leñosos arbóreos o arbustivos como olivares, viñedos, algarrobales, almendrales, higuerales u otros frutales, y plantaciones ornamentales, en parques y jardines, o en restauraciones del paisaje.

Este apero (Saltusaqua) fue el primer proyecto desarrollado por el Laboratorio de Hidrología de Conservación de Aguas del Grupo de Hidrología y Conservación. La patente ha recibido la aprobación definitiva por la Oficina Española de Patentes en mayo de 2015 (ES 2485115 B1), y el titular ofrece la posibilidad de la cesión de su uso a empresas interesadas, así como a ONGD's que trabajen en el ámbito de la repoblación forestal y la agricultura en países en vías de desarrollo (jorge.mongil@ucavila.es).

martes, 2 de junio de 2015

Esquema ecológico aplicado a una restauración forestal

La restauración hidrológico-forestal de la cuenca del río Corneja (Ávila, España) es objeto de la portada del número 21(1) de la revista mexicana Madera y Bosques (JCR, Forestry; ISSN 1405-0471). Se trata de dos fotografías comparativas de la situación antes y después de la restauración.



El motivo es la publicación de un artículo en el que se presenta un esquema ecológico aplicado a esta restauración llevada a cabo en 1964 según el proyecto del Ingeniero de Montes D. David Azcarretazábal Mantecón.

Resumen:

La restauración ecológica de un bosque en un terreno desertificado y afectado por erosión grave es un proceso a largo plazo, que requiere un exhaustivo análisis de la estructura, composición y funcionamiento del bosque, y las actuaciones que lo dirijan hacia el ecosistema objetivo. Se ha analizado una restauración hidrológico-forestal de 50 años de antigüedad, en el centro de España, utilizando un esquema ecológico de restauración forestal, que comprende fundamentalmente una fase de rehabilitación de la cubierta forestal y otra de seguimiento. Aunque falta mucho tiempo aún para la recuperación del robledal-encinar natural, mediante el establecimiento de un bosque de pinos se ha conseguido la rehabilitación del ecosistema, lo que implica que se han solucionado casi totalmente los graves problemas de erosión en un corto periodo, y se ha actuado positivamente sobre los procesos edafogenéticos, en la reintroducción natural de brinzales de encina y roble, así como en la regularización del ciclo hidrológico.

Ecological restoration of forest in desertified lands, where the soil has been seriously damaged by erosion, is a long-term process. Understanding this process requires an exhaustive analysis of the forest structure, composition and function, and the actions necessary to reach the appropriate ecosystem. We analyzed a fifty year-old hydrology-forest restoration in central Spain, using an ecological forest restoration framework with phases of forest cover rehabilitation and subsequent monitoring and follow-up. Although full recovery the previously existing oak forest is still a longer-term goal, the short-term establishment of a pine forest has helped to restore ecosystem function and to mitigate serious erosion problems. The establishment of pine forest allowed progress in econstituting the soil, introducing native oak seedlings, and regulating the hydrological cycle.

Enlace web de Madera y Bosques

Enlace artículo completo

Mongil, J.; Navarro J.; Díaz, V.; 2015. Esquema ecológico aplicado a una restauración forestal en cárcavas de la Sierra de Ávila (centro de España). Madera y Bosques, 21(1):11-19.

martes, 19 de mayo de 2015

International glossary of Hydrology



La crisis del agua

Fuegored

En 2007 nació la Red Temática Nacional FUEGORED “Efectos de los Incendios Forestales sobre los Suelos” fruto del interés de los investigadores españoles en mantener una relación más fluida que permita desarrollar una ciencia mejor.

En sus primeros años de existencia ha estado financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Uno de los objetivos de la red es favorecer la divulgación de los resultados de las investigaciones científicas y proporcionar a los técnicos y gestores información que les permita mejorar en la gestión forestal.

Este es un proyecto que pretende revisar el conocimiento científico desarrollado hasta la actualidad, y discutir y consensuar la evolución futura de la investigación científica en torno a los efectos de los incendios forestales sobre los suelos.

En la actualidad, la red está compuesta ya por casi 300 miembros, investigadores de más de 30 universidades y centros de investigación todo el Estado Español que aportan la experiencia de décadas de trabajo científico y técnico en zonas afectadas por incendios forestales, así como destacados investigadores extranjeros procedentes de países como Australia, Estados Unidos, Portugal, Australia, Lituania, Reino Unido y otros. Entre sus miembros, también son visibles los gestores y técnicos de diversas instituciones.

El grupo investigador está compuesto por los nombres más relevantes de la ciencia española en el área, así como por jóvenes valores, que en estos momentos desarrollan las líneas de investigación más novedosas, además de algunos de los más prestigiosos investigadores internacionales.
Varios congresos internacionales, la publicación de varios libros y un boletín trimestral (FLAMMA) son iniciativas que han supuesto entre otras cosas un aumento de los intercambios de información, ideas y también de personal entre grupos de investigación españoles. El próximo reto es promocionar la interacción entre el mundo científico y el de la gestión forestal.


Éxito de la restauración forestal en Málaga



Restauración forestal: un bonito relato

Seguro que muchos conocéis este pequeño relato, pero por si acaso...

Extraído del twiter de Aula Silvicultura

jueves, 14 de mayo de 2015

Buenas prácticas de restauración de ríos

En el número 49 de la revista divulgativa Es Posible se ofrece una guía de buenas prácticas en la restauración de ríos y riberas. Incluye una entrevista a Alfredo Ollero. Me ha parecido interesante y por eso os dejo el enlace.


Enlace

Puede descargarse la revista en pdf registrándose en la web issuu.com

lunes, 11 de mayo de 2015

Estudio de infiltración en Paraguay

El infiltrómetro inundador Infiltest (diseñado por este grupo de investigación) está siendo utilizado en un estudio en Paraguay, concretamente en el Chaco húmedo, en colaboración con el Centro de investigación del Chaco Americano (https://centrochacoamericano.wordpress.com/).

Es frecuente encontrar en la literatura que en esta zona subtropical la vegetación guarda relación con el régimen de permanencia del agua en el suelo, es decir, con el tiempo que el suelo permanece encharcado. Casi cualquier evento de precipitación produce encharcamiento ya que los suelos, de texturas limosas y arcillosas, son reacios a permitir el paso del agua y, además, el relieve es extremadamente plano.

Por ello, el estudio que se ha planteado pretende adentrarse en las relaciones entre distintos tipos de cubierta vegetal (pastizales y bosques nativos) y los procesos de infiltración y evaporación, y contrastar científicamente si en efecto la vegetación guarda esa relación con el tiempo de encharcamiento.

Verónica Cruz Alonso

Infiltest sobre pastos del Chaco húmedo. De fondo se ven varios ejemplares de karanda’y (Copernicia alba), típicos de este paisaje americano

viernes, 8 de mayo de 2015

La erosión amenaza la seguridad alimentaria mundial

Los suelos terrestres son de vital importancia para el cultivo de alimentos y para los ciclos biogeoquímicos. Sin embargo, un equipo de investigadores, liderados por la Universidad de California en Berkeley, advierte de que los desequilibrios en el suelo amenazan la seguridad humana en el próximo siglo.

Según detallan en Science, los seres humanos han ido agotando de forma constante y alarmante los recursos del suelo de la Tierra a una velocidad superior a la que los nutrientes pueden ser repuestos. Si esta tendencia no cambia, la erosión del suelo, combinada con los efectos del cambio climático, presentará un gran riesgo para la seguridad alimentaria mundial durante el próximo siglo.

Y el estudio señala a la agricultura, que acelera la erosión y la eliminación de nutrientes, como el principal agente de cambio en la salud del suelo. Ronald Amundson, profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad de California en Berkeley y autor principal del estudio, explica que "desde que los humanos desarrollaron la agricultura, hemos estado transformando el planeta y desequilibrando el ciclo de nutrientes del suelo. Debido a que los cambios ocurren lentamente, a menudo hacen falta de dos a tres generaciones para percibirlos, la gente no es consciente de la transformación geológica que tiene lugar".

La erosión del suelo se ha acelerado desde la Revolución Industrial, y ahora estamos entrando en un período en que la capacidad del suelo -«la epidermis de vida del planeta», la llaman los investigadores- para apoyar el crecimiento de nuestro suministro de alimentos se ha estancado. Una advertencia que llega en 2015, declarado por Naciones Unidas como Año Internacional de los Suelos.

FERTILIZANTES

Los investigadores señalan al suministro de fertilizantes como una de las principales amenazas para la seguridad futura del suelo. Los agricultores usan tres nutrientes esenciales para fertilizar sus cultivos: nitrógeno, potasio y fósforo. El estudio acredita que el descubrimiento de la producción de nitrógeno sintético en el año 1900 aumentó significativamente los rendimientos de los cultivos que apoyaron el espectacular crecimiento de la población mundial. Pero no hay que olvidar que el proceso de síntesis del nitrógeno es energéticamente intensivo, esto es, depende de los combustibles fósiles.

A diferencia del nitrógeno, el potasio y el fósforo proceden de rocas y minerales, pero los autores señalan que estos recursos no se distribuyen equitativamente en todo el mundo. Así, Estados Unidos tiene sólo un 1-2% de las reservas de potasio del mundo, y se espera que sus reservas de fósforo se agoten en unas tres décadas. "Esto podría crear incertidumbre y suponer un desafío político", advierte Amundson. "Marruecos pronto será la mayor fuente de fósforo en el mundo, seguido por China. Estos dos países tendrán mucho que decir en la distribución de esos recursos. Algunas personas sugieren que veremos el surgimiento de un cártel del fósforo".

CONTRIBUIR AL CAMBIO CLIMÁTICO

Otra amenaza para la seguridad del suelo se refiere a su papel como gran reservorio de carbono. Sin perturbaciones, el suelo puede retener sus almacenes de carbono por cientos de miles de años. Las estimaciones más recientes sugieren que hasta 2.300 gigatoneladas (una gigatonelada son 1.000 millones de toneladas) de carbono se almacenan en los tres primeros metros de suelo de la Tierra -más carbono que el que hay en todas las plantas y la atmósfera del planeta juntos-.

Pero la ruptura física de los suelos que supone la agricultura libera el carbono almacenado a la atmósfera. Teniendo en cuenta la superficie de tierras utilizadas para la agricultura en todo el mundo, el estudio estima que a lo largo de la historia se han liberado a la atmósfera entre 50 y 70 gigatoneladas de carbono. Los defensores del secuestro de carbono -el almacenamiento a largo plazo del carbono en el suelo- han argumentado que la recuperación de este carbono será un medio para mitigar las continuas emisiones de CO2 procedentes de los combustibles fósiles. Sin embargo, Amundson considera que "los planes de secuestro de carbono no harán mella en la cantidad de carbono liberado por el calentamiento global".

De particular preocupación son los grandes almacenes de carbono en los suelos de las regiones polares del planeta. Los investigadores han encontrado que las temperaturas están aumentando a una tasa mayor en las latitudes más septentrionales. "El calentamiento en esas áreas es como llenar el congelador con la comida, y luego tirar del enchufe e irse de vacaciones", explica gráficamente Amundson. "Habrá un festín masivo de bacterias que se alimentan de la comida. Pues bien, en los suelos, los microbios ya están empezando el proceso de convertir el carbono en dióxido de carbono y metano".

RECICLAR LOS NUTRIENTES DEL SUELO

Aunque los investigadores reconocen en Science la dependencia humana de la agricultura y que los suelos más productivos de la Tierra están ya en producción agrícola, sí creen que se pueda hacer una mejor gestión de los suelos. Así, una de sus propuestas es dejar de desechar los nutrientes capturados en las instalaciones de tratamiento de residuos. Actualmente, el fósforo y el potasio se concentran en los residuos sólidos en lugar de reciclarse en el suelo. Además, consideran necesaria una gestión más eficiente para reducir las pérdidas de suelo. El exceso de nitrógeno, por ejemplo, se considera un contaminante, pues su escorrentía acaba con el oxígeno en los cursos de agua, minando la vida acuática y provocando la aparición de zonas muertas en las costas.

Igual que la gente se ha acostumbrado pronto a separar el papel, el vidrio y las latas de aluminio para su reciclaje, dice Amundson, "debemos ser capaces de hacer esto con el suelo. Los nutrientes perdidos pueden ser capturados, reciclados y se ponen de nuevo en el suelo. Tenemos las herramientas para reciclar una gran cantidad de nutrientes, pero la decisión depende de los políticos. No es un problema científico. Es un problema de la sociedad".


Artículo de: A. Acosta enlace

Amundson, R.; Asefaw Berhe, A.; Hopmans, J.W.; Olson, C.; Sztein, E.; Sparks, D.L.; 2015. Soil and human security in the 21st century. Science 348(6235), DOI: 10.1126/science.1261071

ABSTRACT

Human security has and will continue to rely on Earth’s diverse soil resources. Yet we have now exploited the planet’s most productive soils. Soil erosion greatly exceeds rates of production in many agricultural regions. Nitrogen produced by fossil fuel and geological reservoirs of other fertilizers are headed toward possible scarcity, increased cost, and/or geopolitical conflict. Climate change is accelerating the microbial release of greenhouse gases from soil organic matter and will likely play a large role in our near-term climate future. In this Review, we highlight challenges facing Earth’s soil resources in the coming century. The direct and indirect response of soils to past and future human activities will play a major role in human prosperity and survival.

BACKGROUND

Earth’s soil has formed by processes that have maintained a persistent and expansive global soil mantle, one that in turn provided the stage for the evolution of the vast diversity of life on land. The underlying stability of soil systems is controlled by their inherent balance between inputs and losses of nutrients and carbon. Human exploitation of these soil resources, beginning a few thousand years ago, allowed agriculture to become an enormous success. The vastness of the planet and its soil resources allowed agriculture to expand, with growing populations, or to move, when soil resources were depleted. However, the practice of farming greatly accelerated rates of erosion relative to soil production, and soil has been and continues to be lost at rates that are orders of magnitude greater than mechanisms that replenish soil. Additionally, agricultural practices greatly altered natural soil carbon balances and feedbacks. Cultivation thus began an ongoing slow ignition of Earth’s largest surficial reservoir of carbon—one that, when combined with the anthropogenic warming of many biomes, is capable of driving large positive feedbacks that will further increase the accumulation of atmospheric greenhouse gases and exacerbate associated climate change.

ADVANCES

The study of soil is now the domain of diverse schools of physical and biological science. Rapid advances in empirical and theoretical understanding of soil processes are occurring. These advances have brought an international, and global, perspective to the study of soil processes and focused the implications of soil stewardship for societal well-being. Major advances in the past decade include our first quantitative understanding of the natural rates of soil production, derived from isotopic methods developed by collaboration of geochemists and geomorphologists. Proliferation of research by soil and ecological scientists in the northern latitudes continues to illuminate and improve estimates of the magnitude of soil carbon storage in these regions and its sensitivity and response to warming. The role of soil processes in global carbon and climate models is entering a period of growing attention and increasing maturity. These activities in turn reveal the severity of soil-related issues at stake for the remainder of this century—the need to rapidly regain a balance to the physical and biological processes that drive and maintain soil properties, and the societal implications that will result if we do not.

OUTLOOK

Both great challenges and opportunities exist in regards to maintaining soil’s role in food, climate, and human security. Erosion continues to exceed natural rates of soil renewal even in highly developed countries. The recent focus by economists and natural scientists on potential future shortages of phosphorus fertilizer offers opportunities for novel partnerships to develop efficient methods of nutrient recycling and redistribution systems in urban settings. Possibly the most challenging issues will be to better understand the magnitude of global soil carbon feedbacks to climate change and to mitigating climate change in a timely fashion. The net results of human impacts on soil resources this century will be global in scale and will have direct impacts on human security for centuries to come.


Large-scale erosion forming a gully system in the watershed of Lake Bogoria, Kenya.

Accelerated soil erosion here is due to both overgrazing and improper agricultural management, which are partially due to political-social impacts of past colonization and inadequate resources and infrastructure. The erosion additionally affects the long-term future of Lake Bogoria because of rapid sedimentation. This example illustrates the disruption of the natural balance of soil production and erosion over geological time scales by human activity and the rapidity of the consequences of this imbalance.

Global soil resources under stress

The future of humanity is intertwined with the future of Earth's soil resources. Soil provides for agriculture, improves water quality, and buffers greenhouse gases in the atmosphere. Yet human activities, including agricultural soil erosion, are rapidly degrading soil faster than it is naturally replenished. At this rate, human security over the next century will be severely threatened by unsustainable soil management practices. Amundson et al. review recent advances in understanding global soil resources, including how carbon stored in soil responds to anthropogenic warming. Translating this knowledge into practice is the biggest challenge remaining.

miércoles, 15 de abril de 2015

Mapas de erosión en Europa

Joaquín Navarro nos ha facilitado el enlace a la página del European Soil Portal  en la que se pueden ver algunos mapas relacionados con la erosión en Europa. Los insertamos a continuación, como muestra de lo que puede verse en este portal.

Factor R





Fuente:
Panagos, P., Ballabio, C., Borrelli, P., Meusburger, K., Klik, A., Rousseva, S., Tadic, M.P., Michaelides, S., Hrabalíková, M., Olsen, P., Aalto, J., Lakatos, M., Rymszewicz, A., Dumitrescu, A., Beguería, S., Alewell, C. Rainfall erosivity in Europe. Sci Total Environ. 511 (2015), pp. 801-814. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2015.01.008 10.1016/j.scitotenv.2015.01.008

Factor K





Fuente:
Panagos, P., Meusburger, K., Ballabio, C., Borrelli, P., Alewell, C.
Soil erodibility in Europe: A high-resolution dataset based on LUCAS, Science of Total Environment, 479–480 (2014) pp. 189–200 10.1016/j.scitotenv.2014.02.010

Erosión por viento

                                 


Fuente:
Borrelli, P., Panagos, P., Ballabio, C., Lugato, E., Weynants, M. Montanarella, L (2014). Towards a pan-European assessment of land susceptibility to wind erosion. Land Degradation & Development, In Press. DOI: 10.1002/ldr.2318
Borrelli, P., Ballabio, C., Panagos, P., Montanarella, L. (2014). Wind erosion susceptibility of European soils. Geoderma, 232, 471-478.

lunes, 16 de marzo de 2015

Sobre el cambio climático

Artículo aparecido en www.iagua.es

El cambio climático se acelera

Un análisis de los cambios en el clima que se producen durante varias décadas sugiere que estas alteraciones están sucediendo más rápido que los niveles históricos y están empezando a acelerarse. La Tierra está entrando en un periodo de cambio climático que probablemente será más rápido de lo que se ha producido de forma natural durante los últimos mil años, obligando a la gente a vivir en y adaptarse a un mundo en calentamiento, según concluye un nuevo estudio que se publica en 'Nature Climate Change'.


En este estudio científico interdisciplinario de Steve Smith y sus colegas en el Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste (PNNL, por sus siglas en inglés) del Departamento de Energía de Estados Unidos examinaron los cambios históricos y proyectados durante décadas en lugar de siglos para determinar las tendencias de la temperatura sentidas por los seres humanos vivos hoy en día. "Nos centramos en los cambios en periodos de 40 años, similar a la vida útil de las viviendas y las infraestructuras construidas por los humanos como edificios y carreteras -explica Smith-. A corto plazo, vamos a tener que adaptarnos a estos cambios".

En general, la Tierra se está calentando debido al aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera que atrapan el calor, pero el aumento no es suave, con la temperaturas elevándose y bajando. Aunque siempre se han estudiado los cambios naturales en la temperatura, se entiende menos la rapidez con la que temperaturas han cambiado en el pasado y van a alterarse en el futuro en escalas de tiempo relevantes para la sociedad, como por ejemplo durante la vida de una persona.

Para examinar las tasas de cambio, Smith y sus colegas del 'Joint Global Change Research Institute', una colaboración entre PNNL y la Universidad de Maryland en College Park, Estados Unidos, acudió al 'Coupled Model Intercomparison Project' (CIMP), que combina simulaciones de más de dos docenas de modelos climáticos de todo el mundo para comparar los resultados de los modelos.

Todos los modelos CMIP utilizan los mismos datos de concentraciones de gases de efecto invernadero pasadas y futuras, las emisiones contaminantes y los cambios en cómo se usa la tierra, que pueden emitir o capturar gases de efecto invernadero.

El equipo calculó cómo las temperaturas cambiaron rápidamente entre 1850 y 1930, un periodo en que comenzaron los registros, pero cuando la cantidad de gases combustibles fósiles en la atmósfera era baja. Compararon estas tasas a temperaturas reconstruidas a partir de fuentes naturales de información sobre el clima, tales como los anillos de los árboles, los corales y los núcleos de hielo, durante los últimos 2.000 años.

Tomados en conjunto, las simulaciones de periodos de tiempo más cortos fueron similares a las reconstrucciones sobre periodos de tiempo más largos, lo que supone que los modelos reflejan bien la realidad. Aunque hubo un pequeño aumento de la temperatura media global en este periodo de tiempo temprano, la temperatura de la Tierra ha fluctuado debido a la variabilidad natural.

Las tasas de cambio durante periodos de 40 años en América del Norte y Europa aumentaron y cayeron hasta 0,2 grados centígrados por década. Los modelos por ordenador y las reconstrucciones coincidieron en gran medida en estas tasas de variabilidad natural, indicando que los modelos proporcionan una buena representación de las tendencias en una escala de 40 años.

A continuación, el equipo realizó un análisis similar utilizando CMIP pero calculando las tasas de cambio durante 40 años entre 1971 y 2020. Así, encontraron que la tasa promedio de cambio en América del Norte, por ejemplo, fue de alrededor de 0,3 grados centígrados por década, una cifra más alta que la que se puede contabilizar por variabilidad natural.

Los modelos CMIP muestran que, en la actualidad, la mayoría de las regiones del mundo están casi completamente fuera del área de distribución natural de las tasas de cambio. El equipo también examinó cómo las tasas de cambio se verían afectadas en posibles escenarios de emisiones futuras.

El cambio climático se acelerará en los próximos 40 años en todos los casos, incluso en escenarios con menores tasas de futuras emisiones de gases de efecto invernadero. Un escenario en el que las emisiones de gases de efecto invernadero se mantuvieron altas resultó en altas tasas de cambio en todo el resto de este siglo.

Aún así, los investigadores no pueden decir exactamente qué impacto tendrá un aumento más rápido de las temperaturas en la Tierra y sus habitantes. "En estas simulaciones de modelos climáticos, el mundo está ahora empezando a entrar en un nuevo momento en el que las tasas de cambio de temperatura son consistentemente más grandes que los valores históricos de periodos de más de 40 años -señala Smith-. Necesitamos entender mejor qué efectos habrá y cómo prepararse para ellos".



Al respecto de este artículo, el profesor Joaquín Navarro (Universidad de Valladolid) hace la siguiente reflexión, que comparto de principio a fin:

"La variabilidad climática de la Tierra es una constante. Eso es lo único cierto cuando se habla de Climate Change. 

Hablar de que el clima de nuestro planeta cambia es hablar de lo evidente. Sin embargo, relacionar cualquier acontecimiento meteorológico de alta intensidad con el cambio climático de naturaleza antrópica es una osadía y demuestra un escaso conocimiento del clima que nos ha gobernado en los últimos 10000 a 2000 años. 

Pompeyo fue derrotado por Julio César entre el Segre y el Cinca, en el año 49 a.C., posiblemente asociado un episodio de gota fría. También las tropas romanas sufrieron sequías devastadoras en nuestro país, durante el siglo I a.C. Sugiero la lectura del libro del eminente Inocencio Font Tullot sobre la Historia del Clima de España y veremos cómo la variabilidad climática y los episodios extremos nos han acompañado a través de los siglos. A veces de forma inusitada, frecuente y tremendamente nefasta. 

En muchos de esos momentos, el hombre no tenía ni tuvo la capacidad de cambiar el clima. Entonces ¿por qué se produjeron dichos episodios? La respuesta no es fácil y los científicos no la tienen. Sólo hay evidencias de lo ocurrido e hipótesis y especulaciones sobre las causas. Lo mismo que sucede ahora. Pero elevar, las hipótesis y especulaciones a nivel de teorías demostradas o verdades no es justo, ni ético. Sin embargo, el periodismo "científico" y diversas modas investigadoras al servicio de su propia subsistencia permiten que esto suceda sin ningún escrúpulo. 

No soy especialista en clima ni en cambio climático, pero conozco y estoy leído en temas de sequías, inundaciones, lluvias torrenciales, nevadas, etc. en nuestro país. Y sobre todo he hecho trabajo de campo, con lo que estoy familiarizado con la variabilidad de ciertos procesos naturales y su dificultad de entendimiento, explicación y modelización. Eso me hace ser escéptico frente a la corriente actual sobre Climate Change.

Por favor, alguien puede decir ¿cuál es la temperatura media del planeta óptima o de referencia?¿Cuál es el clima adecuado de la Tierra: el de hace 50 años, el de la Pequeña Edad Glacial, el de los dinosaurios? ¿Por qué nadie explica que la media de -2 y 16, la de 7 y 7, la de -7 y 21,.., es 7, y que representa igualmente a un lugar con un cierto contraste térmico, un lugar muy homogéneo y un lugar de contraste térmico acusado? ¿Alguien es capaz de sentir en su casa una diferencia de medio grado centígrado? ¿Y entonces qué significa medio grado centígrado a escala planetaria y temporal?¿Por qué Groenlandia se llamaba Evergreen? ¿Por qué los vikingos llegaron hasta América y no fueron arrollados por los icebergs? ¿Por qué Colón pudo llegar a las costas americanas en plena temporada de huracanes? ¿Por qué parece ser que el delta del Ebro no existía antes de la llegada de los romanos?¿Por qué la albufera de Valencia era salada hace unos cientos de años? ¿Por qué en la década de los 60, 70 en los colegios se nos hablaba de una tendencia hacia la glaciación?...

Posiblemente, el cambio climático antrópico sea verdad, pues hay gráficas de temperaturas muy curiosas que nos alertan de cambios respecto a un punto concreto en el pasado, pero no puede basarse en simplificaciones tendenciosas o en hacer aparecer como anormal lo que siempre ha sido normal (riadas, nevadas, sequías). El clima se entiende en largos periodos de tiempo que superan la escala generacional de los hombres. Hay muchas preguntas sin resolver y de ello tiene que encargarse la ciencia, pero sobre la evidencia irrefutable de los hechos y causas a lo largo de la historia. Incluso si el cambio climático antrópico es cierto, miente quien dice que si paramos lo controlaremos, pues los procesos que gobiernan el clima se caracterizan por una gran inercia. Lo que estamos haciendo puede proyectarse a miles de años en el futuro.

Hoy Climate Change está demasiado ligado a intereses económicos y políticos globales y estratégicos, así como a un mercado científico sesgado y poco libre de admitir disensiones. La discusión real no se centra en Climate Change, la discusión se centra en cómo puede el hombre asegurar el desarrollo digno y equilibrado de todos los pueblos de la tierra, respetando el planeta que conforma nuestro soporte físico, nuestro escenario y sustento, nuestro hogar, nuestro capital presente y de nuestro futuro como especie privilegiada. El clima cambiará o no cambiará en una escala generacional o de varias generaciones y eso, como siempre, traerá periodos de inestabilidad o de estabilidad. El reto del hombre es vivir adaptándose a las circunstancias, estar preparado a los posibles cambios, respetando y asegurando el bienestar de sus semejantes, cuidando y preservando el planeta y la naturaleza que le han sido entregados".

miércoles, 4 de marzo de 2015

Para prevenir inundaciones: mapas de riesgos

Yo no lo habría dicho mejor...
Es un artículo de iagua (enlace).

El Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) considera que la principal medida para prevenir las inundaciones son los mapas de riegos naturales. "Las inundaciones son un proceso natural de ocupación de la llanura de inundación, la responsabilidad de los daños por inundación es de los que construyen o dejan construir en zonas inundables", indica el Colegio.

Por ello el ICOG ha solicitado al Ministerio de Fomento que promulgue un Real Decreto para el desarrollo reglamentario de la vigente Ley del Suelo, por el que "se exija específicamente la ejecución de mapas de riesgos naturales", en relación al apartado 2 del artículo 15 de la propia Ley del Suelo.

En ese sentido, el Colegio recuerda que la vigente Ley del Suelo, establece en su artículo 12 la "obligatoriedad de incluir mapas de riesgo" en los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU). "Es necesario establecer un estudio de riesgo de inundaciones en las zonas afectadas y en función del tipo de avenida, planificar el territorio", apunta el ICOG.

Asimismo, el ICOG pide que se modifiquen "todos los Planes Generales de Ordenación Urbana, de los municipios afectados por la inundaciones, una vez que se aborden las medidas de contención de avenidas estructurales, mediante una realización de adecuados mapas de riesgos naturales" para que "la ordenación futura del territorio impida que se produzcan inundaciones en las zonas de desarrollo urbanístico".

En el caso concreto del río Ebro, el problema de estas inundaciones extraordinarias se ha visto agravado por la instalación de diques laterales o motas en determinados puntos de cauce. "Estas motas primero se construyeron para proteger los pueblos y después para proteger las fincas inundables al otro lado del rio, es este tipo de estructuras las que han aumentado en algunos puntos las subidas de Ebro", asegura el Colegio de Geólogos.

"En Alemania, en situaciones similares tienen motas en los cauces en el lado de las poblaciones a proteger y no en el de enfrente y dejan esas fincas como áreas de desbordamiento preferente para las que hay luego un plan de indemnizaciones para los agricultores en caso de avenida", explica el ICOG.

"La solución, por tanto, en línea por lo sostenido por el colectivo de especialistas de ebroNautas, pasa por una revisión en profundidad del trazado de las motas actuales y una reordenación de los usos agrícolas de las zonas inundables", destaca el Colegio.

Sin embargo, el Colegio de Geólogos opina que el dragado sistemático de los ríos como medida de prevención es "muy negativo desde el punto de vista ecológico y no resiste un análisis coste/beneficio porque tiene un coste inmenso en relación a los daños por inundaciones".

Cuando las poblaciones ya están consolidadas, la clave está en "disponer de mecanismos de alerta temprana que permitan evacuar la zona, así como limitar el tipo de construcciones existentes". A su vez, el ICOG aboga por que los sucesivos planes urbanísticos limiten el "uso de las zonas inundables y adopten una política de seguros, indemnizaciones o expropiaciones si fuera necesario que responda al riesgo real".

A ese respecto, el Colegio apuesta por "invertir en obras de contención" como presas de laminación, canalizaciones o excavaciones de contención, "siempre que se respete su impacto medioambiental". "También hay que gestionar correctamente las existentes, por ejemplo los embalses han impendido que el Ebro se desborde en Cataluña", puntualiza el ICOG.

lunes, 2 de marzo de 2015

Sobre ríos e inundaciones

Recojo a continuación tres artículos de opinión que han aparecido en los últimos días en la prensa española y en las redes sociales, a raíz de las inundaciones ocurridas sobre todo en el Ebro.

Las 'limpiezas' o 'dragados' de los ríos, tan inútiles como peligrosos

Alfredo Ollero y Camino Jaso León (Centro Ibérico de Restauración Fluvial)
Sábado, 9 de Febrero de 2013 -

Parece que este invierno va a ser un invierno excepcional, con mucha precipitación y por tanto con varias y seguidas crecidas en nuestros ríos, algunas de ellas de carácter más extraordinario. Tan reiteradamente como dichas crecidas, hemos escuchado innumerables peticiones que reclaman limpiar el cauce. Esta solicitud popular, tan errónea como abrumadoramente unánime, es a menudo amplificada por los medios de comunicación, que por falta de fuentes accesibles para contrastarla, frecuentemente muestran la visión de los afectados, a falta de argumentos de índole científico técnica o simplemente de algunos afectados con más criterio y objetividad.

La idea de que hay que limpiar o dragar el río quizás está tan enraizada porque en el pasado reciente los cauces se arrasaban sin contemplaciones, sabiendo que no servía de nada, a modo de actuación placebo, para tranquilizar a los ribereños y en ocasiones con el único objetivo de ganar votos con actuaciones que en esa época todavía pocos cuestionaban. Así, las diversas administraciones han ido ejecutando o autorizando actuaciones que, bajo el pretexto lógico y loable de proteger bienes y personas ante episodios de inundación, han supuesto frecuentemente bien para hoy pero mal para mañana, además de una importante afección ambiental en los ecosistemas acuáticos y ribereños.

A pesar de su demostrado anacronismo, todavía hoy se siguen haciendo estas actuaciones cuando se consigue regatear las trabas ambientales. Así, no faltan gestores públicos que se acogen a procedimientos de emergencia (a menudo sinónimo de ausencia de control) tras cada crecida para meter las máquinas dragadoras, bajo una situación de grandes presiones económicas y dinero público disponible para las contratas.

Cuando se pide limpiar un río no se pretende liberarlo de basuras, sino eliminar sedimentos, vegetación viva y madera muerta, elementos naturales del río y fundamentales para su dinámica. Se demanda, en suma, agrandar la sección y reducir la rugosidad para que el agua circule en mayor volumen sin desbordarse y a mayor velocidad. Cuando esto ocurre, los daños en el río son innumerables. Dichos daños justificarían ya por sí solos la prohibición radical de estas prácticas. Pero es que, además, y éste es un aspecto que nos interesa recalcar, las limpiezas son acciones que nada benefician a los que las demandan.

En las primeras horas de la siguiente crecida el río volverá a acumular materiales en los huecos limpiados. En ríos como el Ebro y los tramos bajos de sus principales afluentes navarros, eliminar una capa de gravas de su lecho aumenta mínimamente la sección de la corriente desbordada, un efecto a toda vista despreciable. Por ejemplo, en el Ebro si se dragara rebajando 1 metro el lecho, para una crecida de 2.000 m3/s como la de estos últimos días y teniendo en cuenta el campo de velocidades, tan solo bajaría el nivel de la corriente unos 8 centímetros en la misma sección dragada. Y si se quiere mantener este pequeño efecto habrá que seguir limpiando una y otra vez. En 2010 se dragaron un total de 126.000 m3 de gravas en el tramo aragonés del Ebro (entre Gallur y Cabañas) y hoy durante la crecida se pide con insistencia que se vuelvan a dragar los mismos puntos. Limpiar o dragar el río es tirar el dinero, un despilfarro que no puede admitirse en estos tiempos.

Pero sobre todo hay que señalar que los dragados pueden provocar efectos secundarios muy negativos: erosión remontante (erosión hacia aguas arriba del tramo dragado), incisión (hundimiento del cauce), irregularización de los fondos, descenso de la capa freática (y por tanto desecación de pozos de riego), descalzamiento de puentes y escolleras, colapsos si hay simas bajo la capa aluvial, etcétera.

Precisamente los estudios geomorfológicos que se han llevado a cabo en el río Arga, entre ellos en la zona de Peralta-Funes, han demostrado que los dragados a los que se han visto sometidos estos ríos en el pasado están provocando serios problemas de incisión del cauce. Como resultado de esto, se empiezan a observar problemas de descalce en las zapatas de los puentes y un descenso en el nivel freático que afecta a los pozos de los que se abastecen los regadíos y las poblaciones ribereñas.

Otra idea reiterativa e igualmente errónea es la percepción de que el cauce se ha elevado. Esta percepción es falsa, ya que donde haya crecido alguna playa o isla, el cauce habrá profundizado al lado, en el mismo punto, para compensarlo. También se dice recurrentemente que con crecidas pequeñas cada vez se inundan más campos, cuando lo que ocurre es que las motas y defensas, al comprimir el flujo, inyectan con fuerza el agua a las capas subterráneas, inundándose desde el freático terrenos muy alejados del cauce.

Hay que desterrar los viejos patrones culturales sobre el funcionamiento de los ríos y sobre el tratamiento de los riesgos de inundación e ir adquiriendo nueva información y educación al amparo de los conocimientos actuales y los nuevos retos que plantean las actuales directivas.

Nos consta que las autoridades ambientales navarras, junto con algunas de las entidades locales más afectadas por este tema, así como diversos colectivos implicados, han hecho un esfuerzo de consenso tras varias largas sesiones de trabajo. Se ha adelantado mucho trabajo en el sentido de aprender a convivir con el río sin llevar a cabo las actuaciones tradicionales (embalses, motas, dragados…) que a todas luces se han demostrado ineficaces.

Son las crecidas las que limpian los cauces y mantienen la vegetación a raya. Tras estas crecidas, este verano habrá menos algas y menos riesgo de proliferación de especies invasoras, como la mosca negra. Con menos regulación, más espacio para desbordarse y más crecidas, el río funcionará mejor y nos dará más beneficios. Dejemos de demandar limpiezas. En la actualidad, frente a la ineficacia de estas medidas, la Directiva Europea de Inundaciones aboga por la renaturalización de los ecosistemas fluviales a través de la recuperación de las llanuras naturales de inundación como vía de laminación de las avenidas. En esta línea se han desarrollado experiencias en Holanda y Alemania, al igual que las que se están realizando en la propia cuenca del Arga y Aragón y en algunos tramos del Ebro. Ese es el futuro. Si desaparecen ciertas funciones ecosistémicas de los ríos, se pone en riesgo la disponibilidad de agua de calidad y peligran la mayoría de lo usos que actualmente hacemos de ellos, a la par que se hipotecan usos potenciales futuros.

Así pues, urge una buena ordenación y gestión de estos espacios que, por supuesto, puede y debe incluir labores de conservación y mantenimiento de cauces, donde -entre otras acciones en pro de la conservación-, tendrían lugar acciones de limpiezas puntuales de puentes e infraestructuras. Si a esto añadimos una política eficaz y rápida de indemnizaciones para los años excepcionales, y más las campañas de información y participación, el problema de las crecidas quedará paliado y los ríos ganarán en salud, lo cual siempre revierte en la mejora de los múltiples servicios que nos prestan.


Fuente: Noticias de Navarra
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Sorprendentemente las zonas inundables... se inundan


Pedro Brufao

Actualizado miércoles 31/07/2013

Las inundaciones en los Pirineos han vuelto a sacar a la luz pública las consecuencias del mal uso del territorio y de la falta de respeto a las zonas inundables, cuyos daños hemos podido apreciar una vez más. Las imágenes de sus efectos nos muestran que el río vuelve a esgrimir sus escrituras y recuperar así el territorio que le es propio, algo que nos recuerda con qué facilidad podríamos lamentar otro Biescas u otro Badajoz.

Lejos de felicitarnos por los múltiples beneficios que nos aportan las espectaculares crecidas de nuestros ríos pirenaicos, como la recarga de acuíferos y la regeneración natural de la cuenca, la opinión pública mayoritaria, parte de los medios de comunicación y muchos responsables públicos se dedican a echarle la culpa a la naturaleza. Es la posición típica y frecuente de los que no quieren reconocer sus errores y de los que quieren seguir obteniendo beneficios de la especulación sobre territorios en riesgo permanente.

Los ríos pirenaicos han vuelto a hablar muy claro, como lo hicieron en octubre del año pasado. Han vuelto a dibujar sus límites y a imponer su lógica natural, a demostrar la inutilidad de tantos encauzamientos, de tantas escolleras, de tantas limpiezas y dragados, que además agravan las consecuencias de las inundaciones periódicas, pues al estrecharse el cauce artificialmente, el agua con las rocas y sedimentos sale con mucha más fuerza cuando se termina la "rectificación" del cauce, mientras que debido a las motas y escolleras se impide que el agua retorne al cauce principal y al comprimir el flujo y al aumentar la presión del agua esta se inyecta en el subsuelo haciendo que las aguas subterráneas afloren a mucha distancia del río, inundando paradójicamente terrenos fuera de la zona inundable.

Por otra parte, las presas de laminación de avenidas no sirven para los grandes períodos de crecidas y dan una falsa sensación de seguridad que incita a seguir construyendo en zonas inundables, como hemos visto de nuevo en la cuenca del Guadiana este invierno, repleta de enormes embalses. Los embalses, al laminar las avenidas ordinarias reducen artificialmente el territorio fluvial, lo que agrava la inundación cuando vuelven las lluvias intensas.

Cada vez con más frecuencia

No hay duda científica alguna sobre las causas y los efectos agravados de las inundaciones, difundida desde las Universidades y entidades ciudadanas como la Fundación Nueva Cultura del Agua y Ríos con Vida.

Sin embargo, ante esta evidencia se pide insistentemente que se "limpie" el río y por la vía de urgencia. Por limpiar no se entiende librar de basura y contaminación un río, sino arrasarlo mediante el ensanchamiento del cauce y la construcción de escolleras, tapándose los ojos ante el hecho objetivo de que el aporte de sedimentos hará inútil tal dispendio de fondos públicos, derroche que se agrava por emplear la contratación por la vía extraordinaria y urgente para sucesos perfectamente estudiados y propios del clima y la geografía del lugar, que como consecuencia del cambio climático tenderán a repetirse con mayor frecuencia.

Al igual que ocurre con las sequías, en España se tratan las crecidas naturales de los ríos, propias e intrínsecas de un territorio, comosucesos extraordinarios que necesitan una respuesta urgente, sinónimo de falta de control en su licitación, y que nos sale muy cara.

El Consorcio de Compensación de Seguros y el Consejo de Estado tratan también de forma extraordinaria estos fenómenos recurrentes y ordinarios, lo cual no deja de ser un modo de subvencionar con el dinero de todos el frecuentemente pésimo urbanismo de las últimas décadas, que ha ocupado las zonas inundables con viviendas, naves industriales, carreteras, vías de ferrocarril, cámpings o aeropuertos, llegando incluso a cubrir los ríos, convirtiéndolos en alcantarillas para edificar encima. Hablando de subvenciones, el vertiginoso aumento de la superficie del olivar en la cuenca del Guadalquivir a golpe de subsidio de la UE agrava la importante erosión que ya padece esta cuenca y las inundaciones de Córdoba, Jaén y Sevilla, aportando cada año millones de toneladas de suelo fértil a un río que ha perdido sus funciones ecológicas más elementales.

En contra de la Unión Europea

El urbanismo sin control y la inutilidad y despilfarro que estas obras suponen vulneran la normativa vigente. La UE ha constatado esta realidad y apuesta por la gestión del territorio fluvial sin recurrir por sistema a tales obras de dragado y encauzamiento. Tanto la Directiva de Inundaciones como los documentos de la Comisión Europea abogan por el respeto del territorio fluvial, librándolo de construcciones en la medida de lo posible, lo que reducirá los efectos perniciosos de las inundaciones.

Las últimas reformas en la legislación del suelo nacional no han impedido que la avalancha del ladrillo siga produciendo sus efectos, como afirma el Defensor del Pueblo en un conocido informe sobre agua y territorio. A pesar de todo, contamos con muy buenas experiencias en Guipúzcoa, donde se han eliminado decenas de azudes que subían la lámina de agua y se han alzado puentes que constreñían el cauce, formando auténticos embudos, mientras que en la cuenca del Duero, en el Órbigo y el Tormes entre otros ríos, se han eliminado y alejado del cauce motas y escolleras y su nuevo plan de cuenca recoge algunas medidas querompen con el obsoleto modelo tradicional, algo que también se ha hecho de modo incipiente en la cuenca del Ebro.

Asunto de competencias urbanísticas

También son de destacar las recientes sentencias del Tribunal Supremo que libran de la urbanización a la sevillana Dehesa de Tablada por su carácter inundable, donde se querían levantar veinte mil viviendas o su sentencia sobre la zona inundable de Perales de Tajuña (Madrid). Esto contrasta con casos como los del barrio pamplonica de Rochapea, sito en plena llanura de inundación del Arga, la urbanización de las vegas inundables de Martorell (Barcelona), el aeródromo de Caldas de Reyes (Pontevedra), las vegas del Guadarrama (Madrid), el río Rato de Lugo o el aeropuerto de Córdoba. Ejemplos así hay miles.

La visión esperpéntica y deformada de quienes han de gestionar las cuencas quizás convenga económicamente a algunos, bien conectados con los organismos de cuenca y con los departamentos de obras públicas y urbanismo, y puede que suponga un efecto placebo a corto plazo para parte de la opinión pública, pero se le hace así un flaco favor al interés general, a la vida y a las propiedades de los ciudadanos, que aunque no lo sepan viven y trabajan en zonas de riesgo.

El respeto a las competencias urbanísticas y territoriales de las Comunidades Autónomas y Entes Locales no conlleva hacer la vista gorda ante esta situación y huir hacia ninguna parte; para este extraño viaje sobran enrevesados conflictos competenciales que tratan de esconder la incompetencia y la debilidad de carácter, a la vez que se echa en falta una atenta coordinación administrativa, la adopción de las medidas cautelares necesarias y la ejecución de las sentencias, haciendo caso de una vez a los estudios científicos y dotándose de una buena dosis de sentido común: Las zonas inundables… ¡se inundan!

Los ríos nos han enseñado de nuevo dónde nunca debemos construir. ¿Aprenderemos de aquí en adelante? ¿Los responsables de gestionar el territorio serán capaces por fin de renunciar a peligrosos desarrollos urbanísticos y abordarán de una vez para siempre una planificación del espacio adaptada al riesgo y fundamentada en el principio de precaución?.


Artículo elaborado por Pedro Brufao, Leandro del Moral, Askoa Ibisate, Narcís Prat y Alfredo Ollero, profesores respectivamente de las Universidades de Extremadura, Sevilla, País Vasco, Barcelona y Zaragoza.

Fuente: El Mundo
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Devolver su espacio a los ríos, clave para reducir las crecidas
Antes las numerosas inundaciones y crecidas habidas durante los últimos días en la mitad norte del país, el investigador señala que los problemas derivan en numerosas ocasiones de los diques (de tierra compactada), que “dificultan el desbordamiento de los ríos”.

Publicado por: Marina Segura Ramos 27 febrero, 2015 Madrid

Los diques y embalses tienen "muchas deficiencias" en la gestión de crecidas e inundaciones, afirma en una entrevista con EFE el científico y profesor de geografía física Alfredo Ollero, que propone "imitar" al río, dejándole espacio para desbordarse.

Antes las numerosas inundaciones y crecidas habidas durante los últimos días en la mitad norte del país, el investigador señala que los problemas derivan en numerosas ocasiones de los diques (de tierra compactada), que “dificultan el desbordamiento de los ríos”.

Además el agua discurre tan “constreñida” que se inyecta a la capa freática y, consecuencia de ello, se inundan también los campos de cultivo más lejanos al propio río.

Los sistemas humanos de defensa “son poco útiles y muchas veces contraproducentes cuando hablamos de ríos de llanura (no de montaña)”, añade Ollero, autor de una guía metodológica sobre buenas prácticas en gestión de inundaciones.

Estudios científicos y técnicos realizados en todos los países desarrollados demuestran un continuo aumento en los daños económicos por inundaciones, pese al incremento de medidas estructurales (presas, diques, escolleras) para controlar las crecidas.

Ante las crecidas, afirma el profesor de la Universidad de Zaragoza, el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de las confederaciones hidrográficas es “muy bueno” y permite predecir con suficiente antelación.

Otra cosa es cómo se gestionan los embalses para reducir la punta de las crecidas -con desembalses parciales-, un sistema que “tiene ventajas y desventajas”.

De un lado, “se logra bajar la punta, pero la crecida sale escalonada y dura más tiempo, lo que suele causar inundaciones muy prolongadas que generan más daños en cultivos y zonas anegadas”.

Por todas estas razones, el investigador es partidario de “imitar” al río para minimizar los perjuicios.

Los cursos fluviales “tienen que tener crecidas y disponer de su propio sistema para regular las crecidas: desbordarse. Hay que devolver espacio al río, echar las defensas hacia atrás”.

“Cuánto más espacio tenga el río, mejor se autorregulará y generará menos daños en las zonas externas”, aunque “lógicamente habría que cambiar usos del suelo dentro de esa zona no protegida”.

Entre las alternativas menciona plantaciones compatibles con las inundaciones, por ejemplo choperas, o apostar por usos ganaderos.

Recuerda, en este contexto, que a comienzos de siglo ni se construía ni se cultivaba tan cerca de los cauces, pero a partir de los años 60 ó 70 esto cambia en muchas zonas del país.

Por último, denuncia la posibilidad de dragar los ríos -como están proponiendo actualmente algunas administraciones para luchar contra estos fenómenos- por el serio daño medioambiental que implica para el ecosistema, entre otras razones porque el río, no solo es solo agua que se observa, concluye.


Fuente: Efeverde

Fuente: www.navarra.es

viernes, 27 de febrero de 2015

Señales de inundaciones y desbordamientos

En estos días en los que las lluvias y el deshielo están provocando algunas inundaciones en los ríos del norte de la Península Ibérica, traigo a colación este tema tan bonito desde el punto de vista cultural, histórico y del estudio de inundaciones. En muchas ciudades y pueblos existen placas o lápidas que se colocaron durante alguna avenida catastrófica del correspondiente río, para indicar hasta dónde llegaron las aguas, y constituyen una interesante información en el estudio histórico de las avenidas.

Hace unos días encontré esta lápida cerca del río Pisuerga en Valladolid.


"A EL PISO DE ESTE LAGAR LLEGO EL RIO PISUERGA EL DIA 6 DE DIZIEMBRE DE 1739"

Si me enviáis fotos similares a este de cualquier parte de España o del mundo a jorge.mongil@ucavila.es, indicándome el lugar en que se encuentra la señal, las iré publicando en esta entrada del blog. 

martes, 10 de febrero de 2015

Biostasia y rexistasia

Cobertera (1993) recoge los conceptos de biostasia y rexistasia, establecidos por el geólogo francés Ehrart en 1956, y utilizados también por Viers (1973) y Tricart & Kilian (1982) para clasificar los suelos naturales en medios estables e inestables de zonas templadas. Siguiendo a Cobertera (1993) recordamos estas definiciones:

“Los paisajes en biostasia no están sujetos a erosión, están en descanso morfogénico. Sólo se registra la alteración de las rocas que constituyen el horizonte C de los suelos. Esta alteración es debida, exclusivamente, a los procesos de edafogénesis, de tal forma que en superficie las formas permanecen estables y recubiertas totalmente por la vegetación, gracias a un clima y unas condiciones topográficas favorables”.

“Al no existir erosión, gracias a la cobertera vegetal total y a la presencia de horizontes A ricos en humus en toda la superficie del territorio, las aguas no arrastran sedimentos en suspensión, los ríos, por lo tanto, son de aguas transparentes con cauces bien delimitados y márgenes protegidos por la vegetación y los suelos. La sedimentación, por lo mismo, es débil y compuesta por elementos solubles y pequeñas partículas coloidales en suspensión, sobre todo arcillo-húmicas. Se trata de un paisaje muy estable en el que los suelos han llegado a un cierto equilibrio con la vegetación y con el clima (“clímax”), es decir, a una madurez caracterizada por la gran importancia de la edafogénesis pardificadora, propia de estos climas templados. Esta situación de equilibrio podrá ser modificada por un cambio climático brusco o por la acción antrópica (deforestación o puesta en cultivo, obra pública que modifique el equilibrio de las vertientes, etc.)”.

                                      
br.worldmapz.com

“Los paisajes en rexistasia están sujetos a procesos de erosión. La alteración de las rocas es debida a estos procesos y no a los de alteración por edafogénesis. Las condiciones climáticas y topográficas –periodos de temperaturas muy elevadas y muy frías, precipitaciones irregulares con torrencialidad o periodos de sequía, elevadas pendientes, etc.- impiden la consolidación de una cobertura vegetal continua y la formación de suelos profundos y con horizontes A orgánicos importantes. Por el contrario, la superficie del territorio puede estar parcialmente recubierta por suelos de perfil muy poco evolucionado –litosuelos, regosuelos y rocas y regolitos. Es el dominio de la morfogénesis sobre la edafogénesis. Es el rejuvenecimiento continuado de los suelos hasta extremos en los que la recuperación hacia estadios más maduros es imposible, si no cambian las condiciones del medio. Los paisajes rexistásicos se caracterizan, por otro lado, por el descarnamiento del territorio, fruto de la erosión, por la torrencialidad de su red fluvial y el transporte de sedimentos abundantes de sus aguas coloreadas, por la sedimentación detrítica y de granulometría diversa, siempre abundante, procedente de la erosión mecánica y acompañando a elementos coloidales, sobre todo arcillas –ya que el humus se ha mineralizado rápidamente- y elementos solubles, con el consiguiente desguace y lavado mecánico y químico del territorio”.

www.atlasdemurcia.com

Cobertera, E.; 1993. Edafología aplicada. Ed. Cátedra. Madrid.
Tricart, J.; Kilian, J.; 1982. La ecogeografía y la ordenación del medio natural. Ed. Anagrama. Barcelona.
Viers, G.; 1973. Geomorfología. Ed. Oikos-Tau. Barcelona.